2024-11-07

Participa en un proyecto para recabar información

Michelle Vargas, la boliviana que allana los futuros viajes a Marte

Marte es el objetivo de la nueva carrera espacial. Para ello se realizan misiones análogas en la Tierra y la boliviana Michelle Vargas fue elegida para una de ellas.

Ir al espacio no es cosa fácil. Especialmente cuando se trata de llegar al Planeta Rojo, Marte. Por eso, distintas organizaciones trabajan en las denominadas misiones análogas, proyectos en la Tierra que permiten recabar datos para alistar los futuros viajes, y la boliviana Michelle Nieves Vargas es la tripulante de una de ellas.

“Cuando hablamos de viajar a Marte estamos hablando de un recorrido de más de siete meses de duración. Para eso es necesario hacer experimentos y recabar datos para que los astronautas realicen la misión en el mejor estado posible. Para eso sirven las misiones analógicas: tratar de replicar lo máximo posible las condiciones para recabar datos y ver qué mejoras se pueden hacer”, explica Vargas a Visión 360.

Ese es uno de los propósitos que tienen los organizadores de “La Misión Valquiria: Exploradoras Espaciales de América Latina”, una iniciativa multinacional que reúne a 14 especialistas de  nueve países.

Una de las sesiones de capacitación virtual que se realizaron previamente. FOTO: Michelle Vargas

 

La otra meta del proyecto es el de animar a las mujeres a seguir las carreras STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, por sus siglas en inglés), porque solo las mujeres participarán en las actividades.

Fomentando sueños
“No es fácil dedicarte a estas profesiones siendo mujer. Hay mucha gente que busca desanimarte, no ayuda que en muchos de nuestros países hay pocas opciones. Por eso iniciativas como la Misión Valquiria son tan importantes, ya que muestran que se puede, y debe, perseguir los sueños”, agrega.

Michelle es un ejemplo. Aunque de niña soñaba con ser doctora en medicina de adulta, con el paso del tiempo, sus ojos se alejaron de los quirófanos y se enfocaron en el cielo.

Es necesario hacer experimentos y recabar datos para que se realice la misión en el mejor estado.

Tras graduarse siguió la carrera de tripulante de cabina en el Instituto Nacional de Aviación Civil. Inicialmente estaba interesada en el trabajo de auxiliar de vuelo, pero durante sus estudios vio que podía ampliar sus conocimientos y dedicarse a otros aspectos de la aviación.

Fotografía del registro de la iniciativa de estudio espacial. FOTO: Misión Valquiria

 

De esta manera decidió inscribirse en la carrera de Aeronáutica de la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa). Este año egresó y presentó su trabajo dirigido para conseguir la licenciatura. Espera defenderlo en abril de 2025.

“Me encanta la idea de incursionar en el área administrativa de la aeronáutica. Trabajar en la seguridad en diversos aspectos de la industria. Durante mis estudios también me capacité en el mantenimiento de los aviones,  pero también lo hice en el trabajo para organizar la seguridad en aeropuerto, tanto  en lo que se refiere a la protección, como en garantizar un  buen servicio a los pasajeros; pasando por la de las operaciones, las cuales pueden ser afectadas por diversos factores, desde el clima hasta la presencia de perros callejeros en las pistas”, explica.

Se dedicó alma, vida y corazón a su carrera, lo cual fue una de las razones para ser elegida para la misión analógica.

“En mi carrera tenemos una docente que es abogada en Derecho Aeronáutico y Derecho Espacial. Los responsables se contactaron con ella y le solicitaron que pueda invitar a un estudiante para que pueda formar parte de este proyecto. Con la universidad decidieron que yo sería la representante”.

Esta selección ocurrió en agosto del año pasado. Desde entonces, Vargas y las demás participantes asistieron a reuniones de capacitación virtual y, ahora, está lista para asumir su cargo en la misión: la oficial de seguridad del vuelo.

Me preocupa el ser joven y tener que, quizás, asumir el papel de mando ante personas mayores.

Aprendiendo sobre Marte
Hubo mucho que aprender. Entre todo están los datos del destino: es un planeta telúrico -es decir de superficie sólida similar a la de la Tierra- con atmósfera de dióxido de carbono.

Instalaciones que replican los espacios de las posibles naves. FOTO: NASA

 

Tiene dos satélites pequeños y de forma irregular, Fobos y Deimos. Sus características superficiales recuerdan tanto a los cráteres de la Luna como a los valles, desiertos y casquetes polares de la Tierra.

El período de rotación y los ciclos estacionales son similares a los de nuestro planeta, puesto que la inclinación es lo que genera las estaciones. Para llegar en un viaje desde la Tierra, se calcula que se necesitarían, por lo bajo, siete meses.

No fue lo único que debió aprender. “Tuve que conocer sobre el derecho espacial, sobre  los tratados del espacio. Es decir, que legalmente el espacio no es de nadie, pero eso hace que sea de todos”, recuerda.

Las reuniones virtuales también sirvieron para que las 14 participantes se conocieran entre ellas. De esta forma se pudieron ir estableciendo los papeles que asumirán en la misión.

54.600.000 kilómetros 
es la distancia a la que se encuentra el planeta Marte de la Tierra. Se calcula que para llegar, en un viaje espacial, se necesitarán de al menos siete meses de recorrido.

Hay especialistas en distintas áreas. Provienen de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Perú y Uruguay. Hay desde trabajadores en aeronáutica, como Michelle, hasta biólogas, médicas, ingenieras y pilotos.

La misión comenzará el 19 de noviembre en el hábitat artificial construido por la Fundación Cydonia, en Colombia. Se tendrá una semana de capacitaciones finales y luego las 14 tripulantes entrarán en el espacio, que replica, en parte, las instalaciones de una posible nave espacial. Allí estarán encerradas y aisladas por 15 días.

Ambientes donde estarán las 14 tripulantes seleccionadas. FOTO: Fundación Cydonia

 

“Vamos a evaluar y realizar experimentos en distintos aspectos. Si bien no tenemos las condiciones de simular la nula o microgravedad, vamos a tener ejercicios de caminata espacial con trajes espaciales. Asimismo nos equiparán con un traje denominado exopiel, que tomará registro en directo de presión, corazón y otros”, informa.

Una de las razones de tener un equipo compuesto solo por mujeres es que también sirve para determinar cómo un período largo en un espacio, como el de una nave espacial, afecta a la fisiología y la mentalidad de las astronautas. Especialmente por las condiciones duras.

14 tripulantes 
 mujeres son las que participan en esta iniciativa. Permanecerán aisladas en una instalación, en Colombia, durante 15 días.

Hay un consumo limitado de agua, tanto para beber, como para la limpieza. A eso hay que sumar los cambios hormonales generados por la menstruación y otros elementos que pueden afectarles.

Todo eso enmarca el mayor reto para Michelle: tiene el deber de asegurarse de que las cosas se desarrollen según lo previsto.

Asumir el liderazgo 
“Me preocupa el hecho de ser joven y tener que, quizás, asumir el papel de mando en situaciones específicas, ordenar a personas que son mayores y que tienen mucho conocimiento. Cada una es experta en un área específica, por lo que puede haber roces. Pero lo voy a hacer si es que es necesario”, confiesa.

Vargas, con 24 años, es una de las tripulantes más jóvenes. El rango de edad abarca desde su edad hasta pasados los 45 años, lo que ayudará con los estudios y análisis.

A eso se suma la vida en proximidad. “Nos llevamos muy bien, hasta ahora. Pero nadie sabe cómo cambiarán las condiciones en el campo”.

Durante los 15 días, Michelle deberá elaborar informes diarios, los cuales se presentarán a un grupo de observadoras.
Tras su regreso a Bolivia, el 14 de diciembre, continuará el trabajo. Tendrán reuniones posteriores de evaluación.

Y siempre queda la posibilidad de continuar con otras misiones análogas. Ya sea como tripulante, nuevamente, o como personal de observación.

De esta manera, gracias al primer paso de Vargas, Bolivia da un gran salto para unirse a la carrera espacial. 

PERFIL

Ͱ NACIMIENTO · Michelle Nieves Vargas Ajata nació en La Paz el 6 de agosto de 2000.

Ͱ ESTUDIOS· Se formó en el colegio Instituto Americano. Posteriormente siguió un curso de tripulante de cabina y este año acaba de egresar de la carrera de Aeronáutica de  la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa).

Ͱ PROYECTO· Fue seleccionada para la misión por invitación directa.

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