2024-12-10

La restauración de figuras tiene un costo elevado

Los médicos del Niño Jesús tienen cada vez menos pacientes

De yeso o porcelana, los Niñitos del pesebre suelen sufrir accidentes. Por esa razón, los artesanos también hacen de pediatras para las figuras de la Navidad.

Lesly Quispe se encuentra sentada en su puesto en la preferia navideña. Pero su atención está centrada en la figura que lleva en su regazo: una imagen del Niño Jesús del tipo denominado “cusqueñito”. Revisa sus manitos y se asegura de que ninguno de los dedos delaten que, hace solo tres días, no estaban, antes de que la artesana se encargara de reparar la figura para esta Navidad.

“Llevo 20 años trabajando con este tipo de figuras. Comencé cuando era muy niña, a los pies de mi papá. Con el tiempo fui perfeccionando la técnica y ahora solo me toma tres días arreglar la mayoría de los desperfectos”, asegura, orgullosa.

40 bolivianos 
es el costo menor de la refacción de las figuras, generalmente la restauración de uno de los dedos perdidos por algún accidente.

Es que Lesly es una de las pocas artesanas que, además de crear las imágenes de yeso, sabe cómo restaurar las efigies. Esta pediatra del pesebre pertenece a un oficio que, en los últimos años, vio su mercado reducirse poco a poco.

Lesly comenzó a trabajar de niña. Aprendió de su padre y ahora es una experta. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Son varias las causas que afectan a este negocio complementario a la venta de adornos.  Van desde las dificultades económicas hasta la llegada de nuevos materiales más convenientes para las familias que celebran la festividad cristiana.

Evaluación costo-beneficio
Una de las causas es el costo del trabajo. “Para muchos puede parecer que es fácil, ya que nosotros estamos trabajando con el yeso y la porcelana todo el año. Pero no saben todo lo que implica, desde el material necesario hasta la técnica. No solo consiste en pegar una parte y ya”, advierte el maestro Patricio Coquilla, quien lleva más de medio siglo creando y reparando las figuras religiosas de yeso.

El costo de cada curación depende, como no podía ser de otra manera, del daño que sufrió la divinidad infantil. Como la porcelana y el yeso son materiales frágiles, estos pueden llegar a ser bastante extensivos.

Llevo 20 años trabajando con este tipo de figuras. Comencé cuando era muy niña, a los pies de mi papá.

Lesly Quispe

Esto hace que a veces sea más conveniente comprar una figura nueva que arreglarla, porque el precio de las refacciones puede igualar o superar al de un Jesús (o María, o José o Rey Mago) totalmente nuevo.

Como ejemplo, la restauradora explica que los dedos son las piezas que más suelen dañarse. La reposición de cada extremidad cuesta, de acuerdo con el tamaño de la figura, entre 40 y 60 bolivianos. Y rara vez se pierde un solo dedo.

En contraposición, los niños de yeso pueden costar entre 25 y 120 bolivianos, dependiendo de si son cusqueñitos (con pelo “churco” de tela o pita) o convencionales (con el cabello pintado en el mismo yeso).

La restauración no se trata de solo pegar con La Gotita el dedo o lo que falta. Es algo delicado.

Patricio Coquilla

Lo que pasa es que no solo se trata de “pegar con La Gotita el dedo”, como dice, despectivamente, el maestro Patricio. Hay que asegurarse de que la estructura interna, porque las figuras de yeso están rellenas, esté en buen estado y, además, conseguir el mismo tono de pintura que el resto de la imagen.

“Muchas veces tenemos que volver a pintar a todo el Niño, ya que los tintes originales ya estaban desgastados. En casos más extremos tuvimos que reconstruir la cabeza, cambiar el pelo y reemplazar los ojos de cristal de las piezas que tienen ese tipo de agregados” continuó.

Entre Bs 25 y 120
es el costo de un Niño Jesús para un pesebre nuevo en la feria navideña, que está en el Parque Urbano Central de La Paz.

Esto puede disparar el costo de la cura a niveles muy altos. “He tenido casos en los que el arreglar la figura era tan caro que los clientes prefirieron  comprar un set completo, con siete imágenes,  nuevo. Les salió casi lo mismo”, recuerda Quispe.

Otra dificultad está en la importancia que la familia o persona da al Niño. En las figuras de porcelana antigua, herencia de abuelos, muchos prefieren mantenerlos a buen recaudo para evitar más daños y, por tanto, armar un nuevo pesebre, con piezas más resistentes.

“Estas piezas tienen un gran valor sentimental y la gente quiere cuidarlas, por lo que para muchos clientes lo mejor es exhibirlas en una vitrina protegida y tener algo, de menor calidad o más duro, en el pesebre expuesto a todo tipo de riesgo”, dice Patricio.

El maestro Patricio lleva 50 años trabajando en la restauración de los niños. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Muchas familias también optan por dejar a su antiguo Niño en las iglesias de la ciudad, antes de buscar su reemplazo.

Y están las nuevas generaciones que buscan novedades artísticas o materiales más resistentes, que requieren menos visitas a los pediatras de la artesanía navideña.

Tuve casos en los que el arreglo era tan costoso que los clientes prefirieron  comprarse un set nuevo

Lesly Quispe

Nuevas opciones
La preferia de Navidad de La Paz principalmente ofrece espacio a los artesanos que trabajan con yeso. Pero eso no significa que no haya Niños Jesús creados a partir de otro material.

Don Marcos vende, por ejemplo,  figuras pequeñas de peltre, entre las que se destacan pequeños Niños. A un costo de entre 35 y 100 bolivianos representan una opción más resistente.

Niños Jesús hechos con peltre, una de las novedades. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Fuera del campo ferial las ofertas en tiendas abarcan desde porcelana fría de alta calidad -que tienen  la posibilidad de tener que ir a una “consulta”- hasta nuevos materiales como la resina. No faltan quienes acuden a impresoras 3D.

“No puedo decir que estemos desapareciendo o que quedemos muy pocos. Pero sí es cierto que tenemos menos trabajo en la restauración. Por ejemplo, en mi puesto lo que más he vendido no son, siquiera, las figuras. Es la ropa para cambiar al Niño Jesús”, comenta Lesly.

Pero tanto ella como Patricio reconocen que su perspectiva podría cambiar radicalmente a lo largo de las siguientes dos semanas. Mientras más cerca estén Nochebuena y Navidad, más y más personas van a armar sus pesebres y descubrir el estado de sus niños. O las nuevas familias, o jóvenes que se acaban de independizar, van a querer armar sus arreglos.

Muchas veces tenemos que volver a pintar a todo el Niño, ya que los tintes  ya están desgastados.

Patricio Coquilla

Mientras tanto, los doctores esperan en sus consultorios feriales. Allí, los interesados pueden  llevar sus  figuras para que los expertos las evalúen inicialmente. Tras determinar el posible precio, se pide un adelanto del 25% y se lleva la pieza al taller de la familia. Allí se moldea el yeso o la porcelana para que Jesús celebre completamente sano su fiesta.

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