2024-12-30

Mi fiel compañero

Quien uno lee vive una sola vida, ¡la propia! Quien lee habrá vivido 5.000 años: Habrá estado cuando Caín mató a Abel, cuando Inés siguió a Pedro de Valdivia, cuando Vargas Llosa le dio una trompada a García Márquez y cuando el sultán Saladino prendió la llama de la Tercera Cruzada.

La vida es demasiado corta para gastarla en las redes sociales, no solo te pierdes un mundo, te pierdes varios mundos. Las redes pueden informar o desinformar (cada vez más esta última) y la mayor parte de la gente no sabe cómo discernir. La aparición de la inteligencia artificial hace más difícil esta tarea. La gente no sabe donde “refugiarse” o apoyarse ante esa maraña de “información” de las redes que su cerebro termina por hacerse devorar o maltratar por las mismas al punto de quedarse desubicado y mareado.

Pero abordemos un tema más sublime y placentero al terminar este año 2024: el libro, el mejor refugio contra la avalancha de información dudosa es la lectura. Es más, se necesita mucha lectura para soportar tanta realidad.

Muchas ideas de las que siguen en los próximos párrafos habrás leído o escuchado, otras son mías que las comparto por experiencia. Un libro es potente – es un remanso para tu cerebro y trae alivio y felicidad al alma. ¿Por qué es importante leer un libro? Te hace más culto (provee información y conocimiento), mejora tu ortografía, reduce el estrés y te pone de buen humor, amplía tu vocabulario, mejora tu concentración, incrementa tu imaginación y mejora tu habilidad de escritura. Los libros son armas poderosas, no solo contra la ignorancia. Lo son también contra el insomnio, la soledad, el exceso de recuerdos, los días demasiado largos y las noches excesivamente cortas. Un libro es un sueño que tienes en tus manos.

¿Qué pasa en tu cerebro cuando lees? La mente crea imágenes o recuerdos de objetos relacionados con lo que lees. No diferencia entre leer sobre una experiencia ficticia de un personaje y vivir esa vivencia en la realidad. Al comprender la historia de diferentes personajes, tu cerebro fomenta la empatía hacia otros.

No hay nada comparable al apacible aroma de un libro viejo, al emocionante olor de un libro nuevo y a la primigenia fragancia de un manuscrito. Los libros no se siembran, pero algunos germinan. Los libros no se comen, pero algunos devoran. Los libros no están vivos, pero algunos son inmortales. Los libros no tienen sexo, pero algunos te enamoran. Los libros no desprenden luz, pero algunos te aclaran la vida. Los libros no tienen movimiento, pero algunos te llevan lejos. Hay libros que son baratos, pero algunos son impagables. Los libros carecen de memoria, pero algunos son inolvidables.

Y hay libros para todos, tienes libertad para enamorarte de uno o varios, de tu preferencia, o cuantas veces quieras. Hay personas que no leen si no tienen un café en la mano, o no duermen sin antes leer. Otras leen un solo libro a la vez; otras aman leer muchos libros al mismo tiempo y nunca mezcla las historias o personajes. También hay lectores que leen todo aquello que tenga letras, les agradan los nuevos autores y todos los géneros. También hay lectores mas “introvertidos” - se apegan a un género, analizan y ponderan la historia, y se identifican con los personajes. Hay otras personas que son medio neuróticas - se distraen fácilmente, cambian de libros constantemente y, como resultado, raras veces terminan de leer uno.

No hay nada en el mundo como la compañía de un libro. Te acompaña para que te distraigas, aprendas y/o informes. Un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo (proverbio árabe), en la mochila, en el maletín o en la cartera. Si vas al médico y hay que esperar, sacas tu libro y lees. Si vas al banco, sacas tu libro y lees. Si quieres estar solo contigo mismo, vas a un restaurante/ café y lees. Si quieres desaparecer un buen rato y quieres entrar en otro mundo, haces lo mismo – lees. Ni qué decir, un libro te hace un viaje más placentero y te acorta el tiempo un montón.

Eso sí, no te esfuerces si no estás disfrutando la lectura. Generalmente, cuando estoy en la página 50-70 y no me “engancho”, dejo de leer y empiezo otro. Eso me ocurre una vez de cada diez libros. Pero hay otros en que pienso “quiero terminar de leer, quiero terminar de leer, quiero terminar de leer… no quería terminar.” A todos les pongo estrellitas, como si fueran hoteles. Tengo muy pocos libros que tienen cinco estrellas; la mayoría, felizmente, tienen cuatro o cuatro estrellas y media.

Quien uno lee vive una sola vida, ¡la propia! Quien lee habrá vivido 5.000 años: Habrá estado cuando Caín mató a Abel, cuando Inés siguió a Pedro de Valdivia, cuando Vargas Llosa le dio una trompada a García Márquez y cuando el sultán Saladino prendió la llama de la Tercera Cruzada.

Que el 2025 venga repleto de muchos libros.

*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.

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