El guardaparques tiene 20 años de experiencia
Marcos Uzquiano, el protector de jaguares y de la selva amazónica
El jaguar es su animal espiritual. Muchos puntos importantes de su vida estuvieron marcados por encuentros con el depredador o por hechos relacionados con él. Y es que Marcos Uzquiano muestra la fiereza del felino cuando se trata de defender la biodiversidad nacional, ya sea de la minería ilegal o de la caza furtiva.
Su primer encuentro dejó una marca permanente en el originario de San Buenaventura, del norte del departamento de La Paz. “De niño fuimos con mi hermano a pescar. Estábamos en la orilla cuando vimos a un jaguar saltar el arroyo, casi junto a nosotros, y comenzar a acercarse. Nos asustamos y comenzamos a correr, con el animal detrás de nosotros. Después pensamos que tal vez no tenía la intención de atacarnos, porque si quería lo hubiese logrado fácilmente. Nos acercamos gritando a un campamento, lo que hizo que el cuidador saliera y disparara contra el animal. Eso me tocó en el alma y me animó a ver maneras de proteger a la vida en esa zona”, recuerda.
Fue la muerte de otros ejemplares de esa especie lo que llevó a Uzquiano a su actual situación: el despido injustificado y proceso disciplinario por parte de la dirección del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap).
El guaraparques es el primer bombero. Es quien tiene que lidiar con los cazadores furtivos
Una lucha con muchos riesgos
“El Sernap me inició un proceso administrativo sancionador por denunciar en mis redes sociales sobre los incendios forestales que estaban ocurriendo y la muerte de un jaguar. Ambos casos en mis redes sociales”, explica a Visión 360.
El animal supuestamente fue atropellado. Posteriormente se lo llevó a las instalaciones de una empresa china en Cochabamba, la Sinohydro, donde fue descuartizado y desmembrado.
A eso se suma la participación del guardaparques en eventos internacionales. En uno de ellos, realizado en Brasil el año pasado, Uzquiano se enteró de un grupo de cazadores furtivos que ingresaban al país desde Argentina para matar jaguares.
Así, tras un periodo de investigación, el guardaparques y otras personas, incluyendo activistas ambientalistas, denunciaron ante la Fiscalía de Santa Cruz el delito de biocidio por la muerte de cinco felinos en ese departamento.
“Ingresan con vuelos irregulares, que, incluso, pueden estar vinculados con otras actividades ilícitas como narcotráfico”; incluso hay denuncias de la participación de una familia de un expresidente, con vínculos con las autoridades. Esa identidad prefiere mantener en reserva hasta que se haga la investigación correspondiente.
Fue así que pocos meses después, el 31 de diciembre, Uzquiano recibió el memorándum de despido, pero sin ninguna explicación. La semana pasada se le inició un proceso disciplinario, porque, según le informaron, incumplió normas al participar en eventos internacionales y ser parte de la Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (Abolac).
Estas acciones provocaron el rechazo de la población, puesto que Marcos es conocido como un importante trabajador en defensa de los parques nacionales. Manifestaciones a su favor se dieron en las instalaciones del Sernap.
Ingresan con vuelos irregulares, que, incluso, pueden estar vinculados con otras actividades ilícitas como narcotráfico.
Sin embargo, su director, Johnson Jiménez Cobo, no respondió a las críticas. Incluso llegó a acusar a los periodistas de “acosarlo”, cuando le preguntaban por las razones del despido de Uzquiano y de otros funcionarios.
Pero, no es la primera vez que Marcos se enfrenta a una destitución y procesos. Ya lo hizo en 2015 y 2019, siempre después de denunciar un acto ilegal.
Al igual que sus compañeros en los distintos parques nacionales, Uzquiano ha recibido presión, e incluso amenazas, de diferentes grupos interesados en aprovecharse de las reservas.
Inicialmente fueron empresarios de la minería ilegal. “Es una actividad que tiene mucho poder económico, mucha capacidad de interferir o generar influencias en las disposiciones políticas, incluso a nivel nacional”, explica.
“Hemos sufrido mucha persecución, mucha amenaza, no solamente laboral sino también física. Muchos guardaparques han sido intimidados, impedidos de cumplir sus funciones. Se nos amenazó con quitarnos las motocicletas, de ser golpeados o tirados al río. Incluso de desaparecernos en los patrullajes que realizamos”, agrega el guardaparques.
Pero eso no lo detiene. Ya sea en el Madidi, Pilón Lajas, Tipnis o Beni, Uzquiano continuó recorriendo grandes distancias para tratar de evitar que se pierda el ecosistema que viene protegiendo desde hace más de 20 años.
Una vida en la selva
Su interés en el trabajo de guardaparques surgió en su niñez. “Creciendo al lado del río y la belleza de nuestro país, además de las amenazas que enfrenta. Lo sentía tan mío que cuando miraba a gente que, en la década de los 80, entraban a depredar, me molestaba. Desde muy niño le decía a mi mamá que quería convertirme en un tigre, en un jaguar”.
En 1995 se creó el Parque Nacional Madidi. Aprovechando eso, el adolescente Marcos se presentó como guardaparques voluntario. Así comenzó a aprender los secretos de esa profesión.
Hemos sufrido mucha persecución, mucha amenaza, no solamente laboral sino también física.
Paralelamente siguió la carrera de Contabilidad. También realizó especializaciones en conservación y manejo de áreas protegidas. Y siempre lo llevaba de vuelta al Madidi. “Como voluntario, hacía labores como de atención de las radios, recibir los reportes de los guardaparques, hacer de sereno en el campamento principal. Limpiaba, cuidaba, dormía ahí. Y me encantaba”.
En 2001 se postuló a un concurso de méritos y logró, así, obtener el cargo de guardaparques del Parque Nacional Madidi. “Para mí fue el logro más grande de mi vida. Sentí un orgullo tremendo, una sensación así, bien intensa, de haber logrado algo que yo realmente quería hacer desde niño”.
Trabajó ocho años en esa zona. Después de una pausa de cuatro años regresó, pero esta vez con el cargo de jefe de protección de la zona B del Parque Madidi, en la parte de Apolo. En 2015 fue trasladado al Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). En el 2020, en la pandemia, trabajó en la Reserva de la Biosfera y TCO Pilón-Lajas y en 2021 fue transferido a la Reserva de la Biosfera y Estación Biológica de Beni.
Durante esos 20 años recorrió amplias zonas selváticas y de altura en moto, jeep, bote, caballo y a pie. Comprendió que su papel, y el de sus 305 colegas en todo el país, es el de ser la primera línea de defensa del ecosistema. “El guardaparques es el primer bombero, el que tiene que negociar con los cazadores furtivos para que no maten especies. Tenga en cuenta que estamos alejados y toda ayuda está a días de llegar”.
No todo es malo. De hecho, las satisfacciones son más que las decepciones, como ayudar a los biólogos a identificar una nueva especie, salvar a los perezosos; colaborar con las comunidades indígenas y, quizá lo más espectacular, volverse a topar con su animal espiritual.
“Estaba durmiendo en un campamento, solo. Escuché un silbido, muy fino, en la madrugada y me di cuenta que era el jaguar. Llegó a olfatear detrás de mi carpa, lo sentí clarito, aquí al lado de mi cabeza. No portamos armas, pero sí linterna y machete, por lo que me armé de valor, lo encaré de frente. Me vio y se dio la vuelta, como reconociéndome”.
BIOGRAFÍA
Ͱ NACIMIENTO · Nació en San Buenaventura, departamento de La Paz, el 16 de agosto de 1976.
Ͱ ESTUDIOS · Es auxiliar contable. Es técnico medio en turismo, también estudió inglés, idioma que maneja de forma fluida. Asimismo es técnico auxiliar en conservación y manejo sustentable de los recursos naturales.
Ͱ ANIMALES · Ayudó a identificar nuevas especies dentro del parque Madidi. Ama a los grandes felinos, monos y perezosos. Eso sí, no es muy amigo de las grandes arañas.