La Tribuna
Un inicio en falso para el fútbol boliviano
La temporada del fútbol boliviano arranca con un viejo problema que parece haberse convertido en tradición: el retraso del torneo local. Mientras en otras ligas sudamericanas los equipos ya suman varias fechas de competencia oficial, en Bolivia seguimos en la incertidumbre, atrapados en disputas dirigenciales, falta de planificación y un calendario que se desmorona antes de empezar.
El perjuicio no es solo para los clubes, que ven alterada su preparación, sino también para los equipos que deben afrontar torneos internacionales sin un solo partido oficial en las piernas. Blooming y The Strongest serán los primeros en experimentar esa falta de ritmo cuando debuten en la fase previa de la Copa Libertadores.
Los celestes cruceños viajarán a Ecuador para enfrentar a Barcelona de Guayaquil, un rival con historia y con una liga que ya está en marcha. Blooming, en plena reestructuración con un nuevo cuerpo técnico, intentará aferrarse a la ilusión, pero lo hará en condiciones muy desventajosas. En el fútbol de hoy, donde la preparación física y táctica es clave, llegar sin rodaje es prácticamente dar ventaja.
El caso de The Strongest no es muy distinto. El campeón boliviano tendrá que medirse con Nacional de Paraguay, otro equipo con competencia oficial en su país. Para los atigrados, el inicio de la Copa Libertadores es un examen que se jugará sin haber probado antes la lección en el torneo local.
¿Por qué Bolivia sigue tropezando con la misma piedra? La respuesta está en la desorganización, Año tras año, se repiten los conflictos entre dirigentes, las disputas legales y los intereses personales que terminan afectando lo más importante: el espectáculo en la cancha.
La consecuencia es un fútbol que, en lugar de avanzar, parece ir en retroceso. Mientras otros países logran organizar torneos con planificación y estructuras sólidas, en Bolivia seguimos improvisando. Y al final, quienes pagan las consecuencias son los clubes, los jugadores y, sobre todo, la afición, que debe resignarse a ver cómo nuestros equipos comienzan la temporada con el pie izquierdo.
El fútbol boliviano merece algo mejor. Pero para eso, necesitamos cambios de fondo, no solo ajustes de calendario de última hora. Hasta que eso no suceda, el problema seguirá repitiéndose, y cada año volveremos a lamentarnos por lo mismo.