Talento de exportación
El moldeado a mano hace única a cada figura de Edwin Lazarte
Ninguno es igual. Con su talento, Edwin Lazarte personaliza los muñequitos de Lego y de Playmobil, según el pedido de sus clientes y, a la fecha, ha realizado más de tres mil trabajos especiales y únicos, según cuenta a Visión 360.
El peinado, el traje, los zapatos, las armas o herramientas, entre muchos otros elementos que se complementan al personaje, son hechos a mano cuidadosamente y con mucha paciencia. El tamaño de las figuras es una limitante, pero es lo que hace que su labor sea tan admirada y requerida.
“En realidad este trabajo empieza en la pandemia, a inicios de la pandemia, como una actividad personal. Hice las figuras solo para mí y para mi colección, y a partir de ahí cuando las mostré en grupos de coleccionistas, ya empezaron a hacer los pedidos y fueron saliendo más personajes”, comenta Edwin.
Entre los coleccionistas de Playmobil y Lego hay quienes se dedican exclusivamente a hacer modificaciones a los muñequitos para tener una amplia variedad. La mayoría de estas figuras se venden en foros o grupos especiales en las redes sociales.
“Justamente, para ampliar mi colección, yo buscaba figuras raras, que no existieran muy comúnmente y, a raíz de eso, buscando en internet encuentras personas que hacen este tipo de trabajo, pero en el extranjero, y la mayoría también los hacen simplemente para una colección personal y en una poca cantidad a la venta; entonces, a partir de eso investigo cómo se puede hacer, con qué materiales, con qué técnicas, y a partir de esa información, tomo la decisión de hacer las figuras para mí”, cuenta.
Por encargo
Cada imagen que Edwin Lazarte crea, a partir de pedidos específicos o por iniciativa propia, tiene detalles que admirar; por ejemplo, las serpentinas en miniatura que rodean el cuello de la cholita que baila con el ch’uta carnavalero; el choclito con queso de la caserita, el colorido poncho del Ekeko, el pasamontaña y la cajita del lustrabotas o las cuerdas y el casco de la cholita escaladora.
Son esos pequeños detalles los más valorados por los coleccionistas y personas que encargan estas figuras como adorno o regalo especial.
Actualmente, él trabaja solo por encargo y ha establecido un sistema de espera, según el tiempo que necesita para elaborar cada pedido. En algunas ocasiones, los encargos consisten en crear más de una pieza, como un grupo de bailarines o de médicos; entonces se toma el tiempo para esculpirlos, logrando así cada detalle solicitado. Para ello utiliza, además de los muñecos de ambas marcas, un sinfín de materiales, como alambres, masilla o cartón, pinturas y pinceles.
Los precios de cada pieza varían según el personaje y el nivel de detalle requerido, pero en general cobra desde 80 bolivianos.
En la página de Facebook en la que promociona su trabajo, bajo el nombre de Tree House, puede verse una amplia muestra de los modelos que ha logrado. Por ejemplo, los personajes de películas como Avengers, Tortugas Ninja, Harry Potter, John Wick o Chucky; incluso elaboró varios protagonistas de películas, series o conjuntos musicales, como de El Señor de los Anillos, Juego de Tronos, Les Luthiers y el Chavo del Ocho.
Dice que eligió el nombre Tree House, o la casa del árbol, porque es el lugar donde una persona se atreve a imaginar y a crear mundos e historias.
“Mi colección personal está bastante descuidada, pero tiene 50 figuras hechas por mí, de personajes que no existen, tanto entre nacionales, bailarines y demás; pero para el público, podría decir que ya sobrepasé las tres mil”, comenta a Visión 360.
Para todo gusto
Recuerda que el primer muñeco que adecuó fue un Cantinflas. “Salió feísimo, pero ese fue el punto de arranque. Ya mostrándolo a otros coleccionistas me decían que sí, vas por buen camino, se parece bastante al personaje. Ese fue como un punto de quiebre para seguir adelante”, cuenta.
Entre sus fotos, llama la atención un grupo de cavernícolas en torno a una fogata. En otras de sus publicaciones sobresalen los personajes de dibujos animados como los Simpson o Ladybug e inmediatamente uno se encuentra con artistas como Charly García, Gustavo Cerati o Édgar Allan Poe.
No faltó quien pidió la imagen de Diego Maradona, de Marco Antonio Etcheverry, hasta de la hinchada de The Strongest.
Pero los pedidos más comunes y los que más disfruta elaborar son de personajes con vestimenta de ropa folklórica boliviana.
“Sí, generalmente esto se va dividiendo por etapas; ahora que estamos cerca del Carnaval está saliendo bastante lo que son danzas típicas de Bolivia. Los más detallados siempre van a ser los de danzas típicas de Bolivia; entre la morenada y la diablada son bastante detallados, y ya cada uno llega a tener un elemento que lo hace único, ya sea por fraternidad o por agrupación, como un tipo de máscara, un tipo de matraca. Entonces ahí, el personaje, va teniendo bastante detalle”, dice.
Y recuerda que estamos a poco de San Valentín, que es el 14 de febrero, y comenta que para ello le llegan pedidos de enamorados, de quienes buscan personalizarse a sí mismos junto a su pareja o con algún ser querido.
Los encargos también surgen de personas que gustan de sagas, de artistas, músicos o miembros de agrupaciones.
Le han pedido personajes populares bolivianos como pepinos, ch’utas, lustrabotas, la cebra o una vendedora de chantilly, incluso hizo un Conejo Ricky.
Una de las imágenes más entrañables es la de un chofer y una cholita con un micro de la línea 2.
Cuenta que “ese micro lo hicimos en base a figuras Playmobil, unas figuras que son bastante antiguas, digámoslo así, porque son alemanas, y desde la década de los 70 las van coleccionando. Entonces en Bolivia tenemos fuertes comunidades de coleccionistas y ellos piden cosas específicas, ya no generales, sino más que demuestran la cultura boliviana, las actividades que se hacen aquí”.
Grandes personajes
Más allá de haberse convertido en su segunda actividad económica, por la frecuencia de los pedidos, Edwin Lazarte disfruta de este trabajo y asegura que su profesión de arquitecto le ayuda mucho al momento de idear la forma en que llegará a dar forma y terminar cada personaje.
Sin embargo, entre sus trabajos más queridos, en estos años, están los interpretados por el humorista David Santalla. “Esos los tiene él, se los regalé, me gusta que tenga las figuras”, afirma con tono de satisfacción.
“Otras figuras que me encanta hacer son justamente las de danzas nacionales, porque son las que se van al exterior, a varias comunidades de Europa y de Estados Unidos. Se las llevan para el recuerdo de su tierra, y eso me agrada, que tengan un pedacito de mi trabajo, un poquito de Bolivia afuera”, cuenta.
Y, finalmente, un personaje singular en su trabajo cotidiano es la cholita, que puede verse en varios escenarios y con un sinfín de vestimentas.
Comenta que hizo modelos “desde la cholita luchadora, la escaladora, la casera del mercado; o sea, hay infinidad de actividades que hace, y eso me gusta representar”.
En un pedido especial, con el que promociona su trabajo, Edwin replicó las características de una señora de pollera junto a su pareja, al parecer su esposo, a partir de una fotografía familiar.
“Tanto en Playmobil como en Lego necesito un cuerpo base en el que trabajar; a partir de eso plasmar la identidad de la figura, esculpirla, repintarla o darle algún accesorio característico y luego tengo que lograr el atuendo”, comenta. Cada detalle es hecho a mano, por lo que asegura que “todos son diferentes” y que justamente porque es un trabajo personal no puede convertirlo en su principal actividad.
“Yo soy el que las esculpe, las pinta, el que hace el diseño de las cajas... entonces demora un tiempito y, bueno, también tiene su encanto, ¿no?, de que cada figura va a ser única, y ahí se quedó. Si me piden 20 morenos, cada uno va a tener una característica específica, ya que las esculpo, no uso moldes ni ningún tipo de impresión, entonces ahí cada uno ya tiene su encanto. O sea que todos son diferentes”, dice.