2025-06-14

Cultura y tradición

Un minuto de silencio, cintas negras y banderas blancas; el Gran Poder no se detiene ante la crisis

Más de 90 mil bailarines y 35 mil músicos participan en la "Fiesta Mayor de Los Andes".

Con un minuto de silencio pero con pocos crespones negros y banderas blancas, asi se desarrolla la entrada del Gran Poder. Pese a los conflictos por los traviesa el país, la festividad no se detiene, pues además de la devoción y cultura hay un gran movimiento económico.  

“Estoy acá de pie y sin descanso, con una bandera blanca pidiendo paz para Bolivia”, señaló el alcalde de La Paz, Iván Arias, en el palco oficial en la Avenida Camacho.

El alcalde de La Paz con la bandera blanca.     Foto: Leny Chuquimia / Visión 360

 

Pese a los pedidos de suspender la denominada “Fiesta Mayor de Los Andes”, este sábado la entrada de Gran Poder partió desde el Cementerio General, para atravesar la tradicional zona Chijini y tomar todo el centro paceño. Más de 90 mil bailarines y 35 mil músicos participan en el evento.

Como una forma de respeto al dolor de las familias y las regiones en las que los conflictos cobraron vidas, Llallagua (Potosí) y Cochabamba, desde la Asociación de Conjuntos Folklóricos se instruyó que las 75 fraternidades lleven crespones negros y banderas blancas en señal de luto y pedidos de paz.

Si bien la directiva, autoridades y pasantes llevaron ambos símbolos, fueron pocos los fraternos que portaron los cintillos o crespones negros. Las banderas blancas fueron aún más escasas y el consumo de alcohol tampoco fue menor.

Algunos fraternos con sus crespones negros.  Foto: Leny Chuquimia / Visión 360

 

Pero los honores no faltaron, diferentes fraternidades y sus bandas, al llegar al palco central realizaron un minuto de silencio. Por 60 segundos, en diferentes momentos del día, en el palco, la música y la danza se detuvieron para dar paso al lamento de una trompeta en honor a los fallecidos en los conflictos. 

En uno de estos homenajes también estuvo presente la imagen del Tata del Gran Poder. Hizo todo el recorrido, en más de una ocasión, en el Papamóvil, el vehículo utilizado por el difunto Papa Francisco en su visita a Bolivia en 2015.   

“Compartimos el dolor de las familias dolientes. Hay un gran valor cultural y económico de la festividad, que está reconocida como patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco. Tenemos la presencia de turistas tanto nacionales como extranjeros”, señaló el viceministro de Turismo, Iver Flores.

Y es que el movimiento económico es tan grande que se multiplica en diferentes formas en medio de la crisis social, política y económica. No se trata solo del contrato de músicos o confección de trajes. Hay reservas de hoteles, pasajes, locales, transporte, servicios de comida, peluquería, maquillaje, venta de accesorios, alimentos, bebidas e incluso de cintillos negros. 

“Innovamos con las empanadas de pizza, a la gente les ha gustado y hemos tenido buena venta y en estos momentos es muy necesario”, dijo Mijael Díaz quien ofrecía el producto entre los espectadores del Gran Poder.

 Otra pareja joven, anoticiados de la instrucción de portar símbolos de luto, confeccionaron cintillos negros y escarapelas tricolor con pequeños crespones. “Hay desde  dos bolivianos”, afirmaron.

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