2026-06-29

La Tribuna

Tori y Katia, el espejo en el que deben mirarse las árbitras bolivianas

En el fútbol de hoy, el respeto no se gana por el género que porta el uniforme, sino por la milimétrica precisión de la primera decisión dividida.

Encontrarse en una tribuna del estadio de Atlanta, rodeado del rugido ensordecedor de miles de aficionados, y mirar al césped cuando saltan los equipos a la cancha y ver a Tori Penso con sus asistentes al frente, no resulta una sorpresa, sino una muestra de que las mujeres llegaron a competir de igual a igual con los varones y se ganaron un sitial en el Mundial a pulso, no debería ser algo extraordinario, sino algo que cada vez debemos ver con más regularidad.

De seguro que las graderías, el murmullo inicial de los hinchas más tradicionales, siempre delata una mezcla de curiosidad y escepticismo: "A ver cómo maneja el partido una mujer". Es un prejuicio invisible que flota en el aire; sin embargo, basta que suene el primer pitazo largo, firme y con autoridad, para que esa densa nube se disipe.

En el fútbol de hoy, el respeto no se gana por el género que porta el uniforme, sino por la milimétrica precisión de la primera decisión dividida. Una posición que Penso y que Katia García se ganaron con su trabajo diario, al igual que las otras cuatro asistentes —de campo y video— que están presentes en el Mundial de Norteamérica 2026.

Lo que estamos viendo en este Mundial no es un acto de condescendencia ni una campaña de relaciones públicas, es el triunfo absoluto de la filosofía "Quality First" (Primero la calidad) de la FIFA, que representa una política que se sostiene sobre tres ejes fundamentales que hoy quiero desglosar, desmenuzando cómo estas profesionales se han ganado su lugar en el Olimpo del fútbol masculino.

 

La árbitra mexicana Katia García cobra una falta en el partido Túnez-Países Bajos. Foto: EFE

 

Ejemplo 1: Pruebas físicas similares a las de varones

En este Mundial, vi a Katia García correr a la par de un extremo neerlandés en una transición rápida de 40 metros. No se queda atrás; su posicionamiento es impecable para evaluar un posible contacto en el área, esto no es casualidad.

Bajo el estándar "Quality First", la FIFA unificó las exigencias para hombres y mujeres; no existen tablas de salvación ni pruebas físicas con "descuento" por ser mujer. Para estar ahí —en el césped—, tanto Tori como Katia tuvieron que destrozar los exigentes parámetros del FIFA Fitness Test de categoría masculina:

Sprints repetidos de alta intensidad en tiempos idénticos a los de sus colegas varones, pruebas de agilidad que miden la capacidad de cambiar de dirección en fracciones de segundo, son evaluaciones que ambas realizan al igual que los demás árbitros seleccionados para este torneo.

Cuando un jugador de dos metros intenta imponer su físico para protestar, se topa con una atleta que ha entrenado al mismo nivel de exigencia biomecánica; es por eso que la condición atlética impecable es el primer escudo de credibilidad en la cancha.

Ejemplo 2: Designaciones por su trabajo de calidad

Hubo una época, no muy lejana, en la que a las árbitras se las "protegía" asignándoles partidos de menor calibre, casi de trámite; ese proteccionismo barato es el peor enemigo del desarrollo. En esta fase de grupos de 2026, la Comisión de Árbitros les lanzó desafíos de máxima categoría, demostrando que confían en su capacidad para resolver incendios.

Ver a Tori Penso plantarse en Ecuador vs. Alemania fue ver un arbitraje de calidad, porque gestionó la Fase de Ataque Previa (APP) con una lucidez tremenda, soportando la presión psicológica de ambos bancos técnicos sin parpadear. Lo mismo ocurrió al ver a García en el partido de Túnez con Países Bajos y, sin dudar, deberíamos decir que a las mujeres en este Mundial no se les dieron partidos fáciles; se les dieron batallas tácticas porque sus notas en las evaluaciones técnicas previas garantizaban el control del orden público en el campo.

 

La estadounidense Tori Penso en el partido que dirigió entre las selecciones de República Checa y Sudáfrica. Foto: EFE

 

Ejemplo 3: Trabajo en equipo

El tercer eje es la evolución del teamwork (trabajo en equipo); a diferencia de Qatar, ahora no vemos a una árbitra central aislada, rodeada de asistentes varones o de asistentes de otras nacionalidades, sino que la FIFA entendió que la complicidad y la memoria de trabajo son vitales.

Cuando Tori Penso levanta la mirada hacia la banda y se encuentra con Kathryn Nesbitt o Brooke Mayo, hay una sincronía que roza la telepatía porque se conocen de la MLS, han compartido vestuarios y finales.

Es esa sintonía ciega la que reduce los tiempos de revisión con la cabina del VAR y le da al partido una fluidez extraordinaria. Debemos decir que el arbitraje moderno es colectivo, y consolidar cuerpos arbitrales femeninos completos es el paso definitivo hacia la madurez del sistema, similar al que se aplica en los varones.

El espejo al que debemos mirar

Ver este despliegue en el torneo más importante del planeta es inevitable; no mirar a nuestro arbitraje, de manera muy especial, en las árbitras bolivianas que pelean día a día en las canchas locales, muchas veces lidiando con canchas difíciles, presupuestos ajustados y un entorno cultural hostil.

A ellas, que entrenan en la altura y el llano, que soportan insultos en canchas de asociación y que a veces dudan de si tanto sacrificio vale la pena, solamente puedo decirles que miren la pantalla. Miren a Katia García plantarse con autoridad frente a las figuras de la élite europea. Miren a Tori Penso correr a la par de los velocistas de la Bundesliga.

El camino ya no está cerrado; las líneas de cal ya no tienen barreras de género. El programa "Quality First" dice que el único límite es la propia capacidad técnica, la disciplina física y la fortaleza mental. Prepararse, destruir las marcas del cronómetro, estudiar el reglamento hasta que corra por las venas y confiar en tu trabajo. El arbitraje de élite necesita de las mujeres, y el Mundial 2026 es la prueba viviente de que el futuro ya llegó.

 
 
 

 

 

 

 

 

 

Te puede interesar