viernes 26 de junio de 2026

Líbero

La deificación de Lionel

No es Julio César, Augusto, Claudio o Adriano, sino un rosarino que militó por 20 años en el Barcelona, durante los cuales ganó 34 títulos.
viernes 26 de junio de 2026

Puede parecer raro, pero somos testigos, después de largos años, de un proceso de deificación futbolística.

En Roma, era habitual que un emperador muerto recibiera, tras la venia del senado, honras fúnebres que elevaban al dignatario fallecido a la categoría de un dios del panteón romano.  

Tal homenaje no era similar a los triunfos, que se celebraban en honor de los generales vencedores de pueblos enemigos de Roma, en los cuales el homenajeado precisaba que alguien murmurara en su oído la célebre frase Memento mori (“Recuerda que eres mortal”). Ni como los juegos para festejar victorias castrenses de conquista, en los cuales morían decenas de gladiadores y bestias en el Coliseo.

La deificación aludida ocurre en este Mundial. El protagonista también ha ganado batallas, pero no en las fronteras contra los bárbaros, como Germánico, sino en los campos de fútbol, lo cual confirma que el también llamado rey de los deportes es la sublimación de la guerra.

No es Julio César, Augusto, Claudio o Adriano, sino un rosarino que militó por 20 años en el Barcelona, durante los cuales ganó 34 títulos —en buen romano, 34 guerras de conquista—, entre ellos 10 de la liga española, cuatro de la liga de campeones de la UEFA y siete de la Copa del Rey, y que hoy es la estrella del Inter Miami de la MLS de Estados Unidos e indiscutible capitán de Argentina. 

En su dilatada carrera, ha ganado ocho veces el Balón de Oro, seis Botas de Oro y dos veces el Balón de Oro del Mundial. No alcanzaría el espacio para enumerar sus múltiples logros, que lo han situado como el futbolista número uno del mundo y el mejor de todos los tiempos.

Podría resucitar el cíclico debate sobre si Messi es mejor jugador que Maradona, Pelé u otros colosos de este deporte, pero recordemos que en 2007 el mismo Diego lo nombró su “sucesor”. A todos sus logros, cuando acaba de cumplir los 39 años, se suma el título de máximo goleador histórico de los mundiales con 18 anotaciones, con lo cual superó a Klose, de Alemania, que marcó 16.

Su actuación contra Argelia, el pasado 16 de junio, fue formidable con un hat-trick en su sexto Mundial. En el segundo partido de la Albiceleste contra Austria, marró un penal que le habría permitido marcar otro asombroso triplete. El torneo aún está en la fase de grupos y queda mucho para que Messi ratifique su condición de astro intemporal. Y por eso va en camino a su deificación futbolística. 

En la deificación, también llamada apoteosis, según historiadores romanos, se encendía una enorme pira en el campo de Marte sobre la cual se instalaba un bloque de mármol en el que yacía una réplica de cera del emperador que se iba a convertir en dios, previamente bañada en incienso, mirra y perfumes exquisitos que llenaban el ambiente. En el último instante, se liberaba un águila que simbolizaba el alma del rey absoluto para que volara hasta alcanzar a los demás dioses.

No cabe duda de que este es el último torneo mundialista que juega Lionel. Y sus actuaciones tocan el cielo. En Roma, quien organizaba la deificación de un emperador era el sucesor, porque de ese modo obtenía gran legitimidad para ejercer el poder absoluto de su vasto dominio. La actual Orden Ecuestre del fútbol tiene serios candidatos para la sucesión, pero convengamos en que Messi deja la vara muy alta y que será difícil alcanzar los logros de este enormísimo futbolista.