lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 16-03-2025

Codavisa ... otra vez

En febrero de 2020, es decir hace 5 años, ya hubo un deslizamiento que dejó 16 viviendas dañadas en esa zona del sur de La Paz.
lunes 17 de marzo de 2025

Apoco más de tres meses de la mazamorra que dejó un muerto y al menos 40 viviendas dañadas en la zona de Bajo Llojeta, el sur de La Paz sufrió otra tragedia la semana que concluye. Un derrumbe, esta vez en Codavisa, causó el colapso de una docena de viviendas y 56 de 89 afectadas fueron evacuadas para precautelar la integridad de sus habitantes. 


La Secretaría Municipal de Educación y Desarrollo Social de La Paz registró 409 personas afectadas, en 100 familias. 239 son adultos, 129 menores en edad escolar, 26 adultos mayores y 15 infantes de cero a dos años.
Además de esta zona, los derrumbes afectaron a la colindante Señor de Mayo, que se encuentra en el municipio de Palca, donde 35 de 46 viviendas afectadas fueron evacuadas. Hay al menos un centenar de damnificados.


Como en el caso de Bajo Llojeta, las víctimas construyeron sus viviendas en una zona de riesgo y en medio de varias irregularidades, seguramente en su afán de acceder a un techo a bajo costo, lo que al final resultó ser todo lo contrario, ya que algunos perdieron sus propiedades además de los bienes que tenían dentro y otros están en riesgo de perder también sus viviendas o volver a ellas con el temor de que vuelva a repetirse la tragedia. No sería la primera vez, puesto que en febrero de 2020 un deslizamiento en la misma zona había dejado 16 viviendas resquebrajadas.


En Bajo Llojeta, donde además falleció una niña de cinco años y 26 personas resultaron heridas, se estableció que ninguna de las edificaciones tenía autorización para construir, porque la Alcaldía tiene registrado a ese sector como “no edificable”. Solo una de las viviendas tenía registro catastral, obtenido en Derechos Reales mediante un juicio por usucapión.


El Mapa de Riesgos de la Ciudad de La Paz ubica a esa como una zona de “alto riesgo”, por lo que estaba destinada únicamente para áreas verdes. No obstante, gran parte de los afectados por la mazamorra compraron terrenos de loteadores. En este caso hubo un componente más, un movimiento irregular de tierras que realizó una empresa inmobiliaria sobre cuyo principal ejecutivo, quien se encuentra en Perú, ahora pesa una orden de aprehensión.


En el caso del deslizamiento en Codavisa, ninguna de las viviendas afectadas tiene permiso de construcción otorgado por la Alcaldía de La Paz y, por el contrario, la mayoría de los propietarios tributan en el aledaño municipio de Palca, según información proporcionada por las autoridades del municipio capitalino. En el caso de Señor de Mayo, los afectados tributan en Palca.


En el Mapa de Riesgos de la Ciudad de La Paz, Codavisa aparece como una zona de “muy alto riesgo”, un rango mayor al que se encuentra Bajo Llojeta. Pese a ello, y a la experiencia de 2020, construyeron en el lugar casas de hasta tres pisos, que ahora aparecen con rajaduras consecuencia del movimiento de tierra, que cubrió una extensión de más de cinco hectáreas.


Sobre las zonas de muy alto riesgo, el Mapa de Riesgos establece que en este factor se encuentra el 10% de toda el área de la mancha urbana de la ciudad de La Paz y que “en estas áreas los daños pueden ser muy elevados, estas áreas presentan relieve abrupto y está afectada por erosión superficial e interna, inestabilidad en el sector por la presencia de arcos de rotura manifestado, (falla de rotura) además de grietas tracción y de compresión de diferente magnitud, por la circulación de aguas subterráneas, presencia de arcillas muy plásticas, erosión del pie de talud y disminución de las propiedades físico – mecánicas de los niveles finos de saturación descomposición o remoción. De igual manera los daños son elevados en las edificaciones, líneas vitales, centros de producción…”.


El diagnóstico data de 2011 y la situación, por lo visto, se mantiene, lo que no evitó que cerca de un centenar de personas construyeran, pese a todo.


Las autoridades deben responder, ciertamente, pero la población debe también asumir responsabilidad sobre sus decisiones.

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