Con apretar un botón en su celular inteligente, el profesor inicia el programa de riego automático, enciende las luces o activa el sistema de ventilación. Todo para asegurarse de que los vegetales crecerán en buen estado dentro de los llamados Huertos Inteligentes, que la organización de jóvenes Ayvú Pacha, la empresa Cruz Verde y la Alcaldía llevan implementando en las unidades educativas de la ciudad de La Paz.
Hasta el momento se aplicó este sistema en tres colegios de la ciudad: Hugo Dávila, Felipe Segundo Guzmán y Villa Callapa. El plan, a largo plazo, es llegar a más de 100, aunque eso depende del financiamiento y la evaluación de cómo avance la iniciativa en los lugares ya beneficiados.
Para esta primera etapa se contó con recursos del gobierno municipal y el monto obtenido de dos concursos a los que postuló el colectivo de jóvenes Ayvú Pacha, uno de ellos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Pero... ¿a qué se debe el interés de instalar estos huertos de alta tecnología en las unidades educativas de La Paz? ¿Cuál es el objetivo central?

Por una mejor producción
“El Huerto Smart es un modelo innovador que combina tecnología, educación y participación comunitaria para promover la agricultura urbana sostenible”, explicó Jacques Alcoba, secretario municipal de Educación y Desarrollo Social de la Alcaldía de La Paz (SMEDS).
Por su parte, Guillermo Mallea, director ejecutivo de Ayvú Pacha, indicó que la idea nace tras conocer la problemática respecto a la provisión de alimentos en la sede de Gobierno: en la ciudad se produce muy poco de lo que se consume.
“En La Paz, a lo mucho, se produce un 7% de lo que comemos. Todo lo demás debemos conseguirlo de otros municipios y departamentos, por no decir de otros países. Eso implica una subida de precios de alimentos en algunos casos y la carencia en otros casos”, dijo.
Esto llevó a este grupo de jóvenes a buscar soluciones sostenibles a largo plazo. La más exitosa, hasta el momento, es la de fomentar la creación de huertos urbanos. No solo ofrece una alternativa que puede ayudar a reducir el costo, sino que también es un instrumento muy útil para la educación de los niños.
Entre 8.000 y 12.000 $us
es el costo de los viveros, dependiendo del tamaño y la cantidad de plantas que pueden soportar.
Así, el colectivo comenzó a buscar financiamiento y cuando logró el objetivo, ganando 20 mil dólares con el PNUD y otros aportes más, se acercó a la Alcaldía y a Cruz Verde para comenzar la planificación.
El trabajo se inició en la gestión 2022. Un año después se logró inaugurar el primer huerto inteligente, en la unidad educativa Felipe Segundo Guzmán – Max Valdivia, donde todavía continúa funcionando.

La coordinación del trabajo se lleva adelante entre el gobierno municipal, mediante la SMEDS y las subalcaldías macrodistritales, el movimiento Ayvú Pacha, Cruz Verde y los directores de las unidades educativas y presidentes de juntas escolares.
Alcoba explica que los huertos implementados hasta la fecha fueron cubiertos entre las instituciones financiadoras del concurso Soluciones Climáticas a Nivel Mundial, convocado por Youth4Climate 2023, y el Gobierno de Italia.
El Gobierno Autónomo Municipal de La Paz cubre el costo del material adicional, mano de obra, energía eléctrica y agua. La unidad educativa cubre el costo de internet.
Mallea indicó que se escogió trabajar con unidades educativas debido a que esta no es una iniciativa a corto plazo. “Queremos que se expanda y la mejor manera para lograrlo es enseñar a los niños”.
De esta forma, los viveros automatizados no solo son fuente de comida, también son salones de clases. Es por eso que, como parte del trabajo, se busca que los huertos se conviertan en negocios autosustentables, algo en lo que van en buen camino, ya que los vegetales producidos ya fueron comercializados.
Inteligencia y cultivo
Los huertos varían de tamaño, dependiendo del centro en donde fueron levantados. El más grande, con capacidad para 800 plantas, está en Villa Callapa.
Fueron construidos mediante carpas de invernadero y cuentan con sistemas de riego automatizado, ventilación programada, incubadoras de plantines, área de desinfección y lavado de plantas. En el medio del recinto se instaló un armazón para los tubos de PVC, para el cultivo de verduras hidropónicas. A los costados se tiene otro tipo de soportes, también sostenibles para espacios urbanos.

“Usamos riegos por goteo, programación de máquinas, ventilación automatizada en ciertos horarios; en lugares oscuros podemos poner luces artificiales. Combinamos tecnologías diferentes en un solo invernadero de manera estratégica, para que no se disparen los costos y sean asequibles para cualquier población. Con estos sistemas se puede llegar a ahorrar agua en más de un 90%”, remarcó Félix Angulo, gerente general de Cruz Verde.
Todo es controlado por un “cerebro digital”. Esto no solo ayuda a tener más precisión en las operaciones, sino que permite que pocas personas tengan que encargarse de las operaciones diarias.
3 son los viveros
que ya se encuentran en funcionamiento en La Paz. Están en los colegios Hugo Dávila, Felipe Segundo Guzmán y Villa Callapa.
El responsable solo necesita un celular para controlar las diferentes funciones del espacio. Angulo indicó que los profesores y funcionarios municipales encargados de cada huerto deben descargar una aplicación a sus teléfonos móviles y enlazarlas con el cerebro del vivero.
Por el momento se utiliza una aplicación china. Sin embargo, el gerente de Cruz Verde adelantó que se está trabajando en un sistema propio.
Los huertos inteligentes funcionan todo el tiempo. Los responsables se aseguran de que los sistemas estén en las medidas necesarias para que nada afecte a las plantas.
Durante el día, el huerto se convierte en un aula más del colegio huésped. “Esto no pasaría de ser una iniciativa pasajera si es que no se tuviera el objetivo de transmitir este conocimiento a las poblaciones cercanas a las unidades educativas. Para ello, los niños son el mejor transmisor de conocimientos y, cuando las juntas de padres observan los resultados, adquirimos más aliados”, aseguró Mealla.

Por el momento, estos espacios se dedican principalmente al cuidado de hortalizas de hoja como acelga, lechuga, perejil, apio y albahaca. Alcoba y Mealla adelantaron que se tiene proyectado realizar pruebas con tomate tipo cherry, frutilla, repollo y espinaca, entre otros.
Los huertos que cuentan con camas de cultivo se enfocan en plantas medicinales, aromáticas y arbustos frutales. Manzanilla, romero, menta, toronjil, cedrón, chilto y frutilla, además de tomate tipo perita y pacay, entre otros.
Educando el futuro
La enseñanza que se lleva adelante en estos huertos abarca tanto la materia de Biología -que tiene que ver con las características de las plantas, de los insectos y plagas que las afectan- como las de Química y Física. Además brinda conocimiento sobre la construcción y funcionamiento de los viveros, y cómo cultivar y cuidar los productos.
“Una de las razones para diseñar huertos inteligentes es permitir que su cuidado sea sencillo y así introducir a los niños al cuidado de los alimentos. Aprenden cómo se debe proteger las plantas, qué peligros enfrentan, cómo lidiar con plagas y enfermedades, a reconocer cuándo un espécimen muere, el ciclo de crecimiento y cosecha, como lavarlas y mucho más”, adelantó el representante de Ayvú Pacha.
Todos los vegetales cosechados se venden. Los clientes prioritarios son los miembros de las juntas escolares, además de los vecinos y las familias de la unidad educativa. Los ingresos son dirigidos al mantenimiento de los huertos.
El objetivo, aseguran activistas y autoridades, es que La Paz se llene de huertos inteligentes. “De lograrlo, seremos una de las pocas ciudades en el país y el mundo que trabajan en sustentar su alimentación de forma sostenible, inteligente y educativa”, prometió Mealla.

AREAS
CONTROL. Se encuentra cerca de la entrada del vivero y alejado del área caliente. Allí está el cerebro del sistema.
LAVANDERÍA. Espacio para desinfección y limpieza de los vegetales. Allí, también, los alumnos realizan experimentos sencillos sobre cultivo de plantas.
INCUBADORA. Un espacio para el desarrollo de las plantas, desde semillas hasta plantines, los que, después serán trasladados a las camas o tubos.
VIVERO. El espacio más grande de la construcción, con tubos y camas de cultivo.