lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 27-07-202

El efecto Claure

En este tiempo, además, intentó convertirse en el constructor de un bloque de unidad de la oposición en torno a encuestas que mandó a realizar para identificar al opositor mejor ubicado en la preferencia ciudadana. Al final los resultados quedaron para el archivo.
domingo 27 de julio de 2025

La semana que concluye transcurrió con infinidad de lecturas sobre lo que podemos denominar el “efecto Claure”, en referencia a la repercusión que tendrá en el voto del 17 de agosto el apoyo público que decidió otorgar el multimillonario empresario estadounidense-boliviano Marcelo Claure al candidato de la alianza Unidad y también empresario, Samuel Doria Medina.

Para unos, el apoyo le restará votos al postulante que aparece primero en las encuestas, debido a la sospecha de que el verdadero interés del empresario no sea el futuro del país, como él dice, sino el litio. Para otros, por el contrario, el respaldo de Claure sumará votos a Doria Medina, debido a las puertas que se podrían abrir para la inversión privada, incluida la del mismo empresario, que por lo que se sabe hasta ahora solo invirtió en el club Bolívar.

Ambas hipótesis tienen sustento, aunque suman los argumentos para alimentar la primera, no necesariamente por la sospecha de un interés oculto sobre el litio, sino porque ha comenzado a generar antipatía el protagonismo que busca Claure frente al próximo proceso electoral desde la lejanía de sus oficinas en el exterior del país. Revisemos algunos hechos.

Comenzó a visibilizar su interés en las elecciones generales de este año a fines de 2024, con polémicas publicaciones en sus redes sociales, como cuando el 12 de noviembre escribió que no quería ser candidato, pero sí “un colaborador que ayude al futuro presidente a salir de esta crisis y hacer que Bolivia sea una gran nación”. O sea, protagonismo en el próximo gobierno.

Luego, a principios de este año, tomó una posición abiertamente contraria al fracturado y debilitado Movimiento Al Socialismo (MAS), anunciando que trabajará para que no vuelva al poder. Incluso advirtió que si esto ocurre terminará su vida con el país. “Si el MAS continúa gobernando a Bolivia, ahí sí yo, Marcelo Claure, me retiro de Bolivia y de Bolívar y termino mi vida con Bolivia”, amenazó en una entrevista con Red Uno, una de las que concedió en su territorio de residencia y previa elección pública de sus entrevistadores.  Después llegó a sugerir el pago de una recompensa de un millón de dólares por la captura de Morales en tono desafiante al Ejecutivo. “¿El Gobierno de Lucho Arce lo agarra o le tiemblan las piernas?”, escribió.

Inicialmente mantuvo una posición diferente en torno al alumno político del ex presidente Morales, Andrónico Rodríguez, de quien escribió el 3 de mayo: “Tengo mucha fe en Andrónico. He compartido mucho con él los últimos 3 años y ahora que se lanzó a ser un político que le dijo NO al pedófilo y al incapaz estoy seguro que va a ser una oposición constructiva, no destructiva”.

Su post desató una ola de críticas que lo obligaron a aclarar que no apoyaba al ahora candidato a la Presidencia por Alianza Popular, al que el pasado jueves incluyó en su lista de “malditos socialistas” que ahuyentan la inversión extranjera. Un vuelco de 180 grados en dos meses.

En este tiempo, además, intentó convertirse en el constructor de un bloque de unidad de la oposición en torno a encuestas que mandó a realizar para identificar al opositor mejor ubicado en la preferencia ciudadana. Al final los resultados quedaron para el archivo.

Luego promovió el encuentro Bolivia 360, en Boston, con la presencia de casi un centenar de personas, entre candidatos, políticos, analistas y periodistas. Uno de sus invitados, Manfred Reyes Villa, lo acusó recientemente de haberlo presionado para que baje su candidatura en beneficio de Doria Medina a cambio de un cargo diplomático y de convertirse en su socio en el negocio del litio.

Claure dijo que miente y no midió calificativos para referirse al candidato a la Presidencia, a quien llamó imbécil, “pobre tipo” y “MASfred”, en referencia a su supuesta cercanía con el partido al que juró combatir.

Con estos antecedentes, que muestran un insistente afán de protagonismo del empresario en el proceso electoral boliviano, habrá que ver el efecto que tiene en los electores su respaldo a Doria Medina. Los primeros indicios seguramente los conoceremos con la publicación de la próxima encuesta de intención de voto.