lunes 23 de febrero de 2026

Bicentenario

Bolivia mantiene su esencia republicana pese a las reformas, según historiadores

A lo largo de dos siglos, el país ha atravesado dictaduras, reformas y cambios sociales, pero el modelo republicano se ha mantenido como base del sistema de gobierno. María Luisa Soux, Fernando Cajías y Robert Brockmann realizan un análisis.
Acta de Independencia de Bolivia, documento con el que nace el Estrado republicano. Foto: ABI
Acta de Independencia de Bolivia, documento con el que nace el Estrado republicano. Foto: ABI
miércoles 06 de agosto de 2025

La democracia, aunque haya sido restringida según el período, junto con la soberanía popular y la división de poderes, son las principales características del sistema de gobierno boliviano, un esquema que, según historiadores, no ha cambiado en los 200 años de vida independiente del país.

“Puede parecer que el país fue reformulado constantemente a lo largo de su historia, que cada nuevo gobierno caudillista quiso imponer un sistema diferente, ‘mejor’ que el anterior. Pero, eso es solo una percepción superficial, ya que, en la práctica, Bolivia fue y es una república, independientemente del nombre que se lleve ahora”, explicó a Visión 360 la historiadora María Luisa Soux.

Pero, ¿qué ocurre con las diversas asambleas y reformas constituyentes? ¿Qué sucedió con las dictaduras que gobernaron en los siglos XIX y XX? ¿Qué pasa con los caudillos?

“Lo que ha variado es el ejercicio de la democracia, es decir, el derecho a elegir, ser elegido y poder ejercer las funciones públicas”.

FERNANDO CAJÍAS

El historiador Fernando Cajías lo deja bien claro: lo que se experimentó fueron reformas que añadieron características, eliminaron conceptos caducos o modificaron algunos aspectos, o bien propiciaron cambios superficiales.

La realidad es que Bolivia siempre siguió un modelo republicano.

“La actual Constitución establece en su artículo 11 que el modo de gobierno es republicano, por ejemplo. Lo que ha variado con los años es el ejercicio de la democracia, es decir, el derecho de elegir, ser elegido y poder ejercer las funciones públicas; se pasó lentamente de una democracia restringida a una democracia inclusiva”, agregó.

Ausencia de opciones

Soux destaca que la proliferación de gobiernos dictatoriales o caudillistas ayuda a la percepción de que hubo distintos modelos de Estado. Sin embargo, solo se necesita una revisión rápida para rechazar eso.

“Por ejemplo, nunca, ni en medio de las dictaduras más brutales, se propuso establecer una monarquía. A diferencia de lo que pasó en países como Brasil y México, que incluso llegaron a ser, por un tiempo, imperios según el modelo europeo”, explicó.

Esto se manifiesta a tal punto que, en muchos casos, los mismos dictadores que accedieron al poder mediante golpes de Estado terminaron por buscar la legitimación de su gobierno mediante el voto, por restringido que sea.

También, en teoría, se mantuvo la separación de los poderes del Estado, una de las principales características del modelo republicano.

Lee también: Bolivia en sus 200 años: entre caudillismo, polarización y la búsqueda de estabilidad

“Las características de este modo de gobierno son la democracia, la soberanía popular y la división de poderes. Los nuevos países creados después de las independencias de España, Inglaterra y Francia tienen el mérito mundial de haber consolidado el sistema de gobierno republicano, mientras que en Europa pocos países se constituyeron en repúblicas”, añadió Cajías.

Eso no quiere decir que no hubo diferencias en la forma de asumir la República. El historiador Robert Brockmann identifica siete tipos de variaciones.

“El sistema de ‘democracia pactada’ fue víctima de su propio éxito. Los movimientos sociales que se sentían excluidos pusieron fin a esa época”.

ROBERT BROCKMANN

La primera es la República Presidencialista Caudillista, que se dio entre 1825 y finales del siglo XIX. El investigador indica que este periodo “se caracterizó por un fuerte caudillismo militar, donde el poder residía en figuras militares fuertes que accedían al poder, a menudo a través de golpes de Estado, y se mantenían con el respaldo de facciones del Ejército y élites regionales. Las constituciones y las instituciones eran a menudo secundarias a la voluntad del caudillo de turno”.

Le siguió la República minoritaria, que abarcó desde finales del siglo XIX hasta principios del XX. Aunque Brockmann admite que no le gusta esa definición, explica que surge con la emergencia de las élites mineras, que pasaron a denominarse “la rosca”, y con la estabilización de los partidos políticos conservador y liberal.

El país experimentó un periodo de gobierno más institucionalizado, aunque restringido a una pequeña élite. Si bien seguía siendo una República presidencialista, el poder estaba concentrado en estos grupos y la participación política era muy limitada, según el historiador.

La primera mitad del siglo XX fue marcada por el periodo de inestabilidad y reformas, especialmente una vez concluida la Guerra del Chaco (1932-1935), explica. Fue una etapa de mayor efervescencia social y política. Hubo intentos de gobiernos reformistas, surgimiento de nuevos partidos con ideologías más populares y un aumento de la participación ciudadana, aunque aún marcada por períodos de golpes militares.

Lee también: Guerras y revoluciones, momentos que forjaron a los bolivianos

Según Brockmann, en 1952 se dio la Revolución Nacional, que marcó un cambio profundo, estableciendo un gobierno que buscaba una mayor inclusión social y reformas estructurales (voto universal, reforma agraria, nacionalización de minas). Si bien fue un gobierno civil inicialmente, la inestabilidad y las presiones internas y externas llevaron a su derrocamiento en 1964.

Eso dio pie al periodo de las dictaduras militares (1964-1982). “Una de las etapas más largas y

oscuras de la historia boliviana. El poder estuvo en manos de sucesivas juntas y dictadores militares, tanto de izquierda y derecha, que suspendieron las garantías constitucionales, reprimieron la oposición y gobernaron con mano dura. Hubo una alternancia constante de golpes de Estado dentro de este mismo periodo”, explica el periodista.

Entre 1982 y 2009 se llevó adelante la recuperación y consolidación democrática. Un periodo de democracia ininterrumpida, con elecciones regulares y alternancia de gobiernos civiles. Pero, “el sistema de ‘democracia pactada’ fue víctima de su propio éxito. El surgimiento de movimientos sociales que se sentían excluidos dio fin con esta época de oro de la institucionalidad democrática”.

Y ahora, según Brockmann, entramos en el Estado Plurinacional, que si bien mantiene las

formas de gobierno democrático, “en la práctica es un sistema de gobierno de intereses corporativos, siendo esas corporaciones los movimientos sociales. Sigue siendo un sistema presidencialista, con el poder altamente concentrado en el presidente, y con el resto de los poderes cooptados”.

En esa línea, tanto Cajías como Soux explicaron que el Estado boliviano fue creciendo en inclusión. De una democracia centrada en grupos de poder a una en la que todos los ciudadanos pueden participar, incluso reduciendo restricciones.

Características

  1. Fernando Cajías señala que “desde nuestro nacimiento hasta la actualidad, somos un Estado unitario”. Añade: “Existieron movimientos federalistas, pero fueron derrotados. Los momentos en que el país estuvo más cerca de convertirse en un Estado federal o descentralizado fueron después de la Guerra Federal y tras el golpe de 1930”.

  2. Los tres historiadores coincidieron en señalar que los principales cambios ocurrieron con la inclusión de un número cada vez mayor de sectores de la población en la vida política.

  3. “Recién en las últimas décadas se reconoció que el Estado boliviano se caracteriza por su diversidad cultural”, explicó el historiador Fernando Cajías.