sábado 28 de marzo de 2026

Gasolina y diésel

A pesar de su costo fiscal, el Gobierno dice que la subvención protegió poder adquisitivo de hogares vulnerables

Según el Ministerio de Economía, el subsidio ha sido una herramienta estratégica clave en el denominado Modelo Económico Social Comunitario Productivo, con un enfoque claro en la redistribución de ingresos y la mitigación de la pobreza.
Filas de camiones cisternas para cargar gasolina y diésel subvencionado en Senkata. Foto: APG
Filas de camiones cisternas para cargar gasolina y diésel subvencionado en Senkata. Foto: APG
miércoles 24 de septiembre de 2025

Pese al elevado costo que representa para las arcas del Tesoro General de la Nación (TGN), el Gobierno destaca la continuidad de la subvención a los hidrocarburos, porque -argumenta- permitió proteger el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables.

Entre 2006 y 2025, el subsidio a la gasolina y el diésel pasó de 265 millones de bolivianos a 15.156 millones de bolivianos, es decir en 5.619,2%. El Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la alianza Libre en caso de llegar al Gobierno anuncian cambios en torno a esta política, ello luego de 20 años y ante el millonario gasto fiscal.

Entre los escenarios que se proyectan sobre un eventual ajuste al subsidio están desde suprimir la subvención y hasta focalizar el beneficio.

Según el Ministerio de Economía, la subvención a los hidrocarburos ha sido una herramienta estratégica clave en el denominado Modelo Económico Social Comunitario Productivo, con un enfoque claro en la redistribución de ingresos y la mitigación de la pobreza.

“Desde su implementación, estos mecanismos han sido fundamentales para proteger el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables, quienes son los más afectados por las fluctuaciones de precios”, subraya.

Sostiene que este fenómeno no es exclusivo de Bolivia, sino que se observa también en otras economías de la región, lo que refuerza la importancia de contar con políticas públicas que atenúen el impacto de los ajustes en los precios de productos esenciales.

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De acuerdo con el Ministerio de Economía, las subvenciones permiten que los sectores de bajos ingresos acceder a recursos clave para su sustento diario, evitando que el aumento de los costos de vida agudice aún más las desigualdades sociales y económicas.

Además, juegan un rol estabilizador en el mercado interno, enfrentando los efectos de las turbulencias económicas internacionales que, de otro modo, podrían generar mayores presiones inflacionarias.

A lo largo de los años, las subvenciones han logrado equilibrar las cargas de la inflación en los hogares más necesitados, generando un impacto directo sobre su bienestar económico.

Economía señala que si bien los subsidios son una respuesta inmediata frente a los aumentos de precios, su implementación también busca fortalecer la cohesión social y promover una estabilidad económica a largo plazo.

“El Gobierno consciente de los efectos de las políticas externas sobre la economía interna, ha considerado las subvenciones como un mecanismo esencial para asegurar que el crecimiento económico no beneficie solo a los sectores más favorecidos, sino también a las familias bolivianas que más lo requieren”, puntualiza el Ministerio de Economía.

A pesar de su elevado costo, ese despacho indica que los resultados fiscales han mostrado un equilibrio entre la necesidad de apoyo social y la gestión de las finanzas públicas.

“En 2024, el déficit fiscal global y corriente del sector público no financiero, excluyendo el gasto en subvenciones, se situó en 6,3% y 0,4% del PIB, respectivamente. Este resultado es significativo, ya que refleja una disminución de 3,8 puntos porcentuales en el déficit global en comparación con la cifra total. En un entorno global incierto, esta estrategia contribuye a minimizar los efectos de la inflación y mantiene la confianza en la política macroeconómica del país, demostrando que es posible equilibrar el gasto social con la estabilidad económica”, recalca esa cartera de Estado.

Según datos del Ministerio de Economía, en 2006, cuando la subvención solo representaba un costo de 265 millones de bolivianos, el costo per cápita o por habitante era de 28 bolivianos, pero este año, con el presupuesto asignado a esta política, el costo llega a 1.333 bolivianos (4.660,7% de incremento).