lunes 8 de junio de 2026

La Tribuna

El último baile de una generación inolvidable

Todo indica que este será el último Mundial de figuras legendarias como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Luka Modrić, jugadores que han sido protagonistas de una de las eras más brillantes que recuerde el fútbol moderno.

Dentro de unos días comenzará el Mundial 2026, el primero con 48 selecciones y tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Será el torneo más grande de la historia, pero quizás no sea recordado solamente por sus récords, sino por algo mucho más emotivo: la despedida de una generación que marcó una época.  

Habrá mundiales más modernos, más tecnológicos y seguramente más espectaculares. Sin embargo, difícilmente volveremos a coincidir con un grupo de futbolistas que transformó el juego y que acompañó la vida de millones de aficionados durante dos décadas.

Todo indica que este será el último Mundial de figuras legendarias como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Luka Modrić, jugadores que han sido protagonistas de una de las eras más brillantes que recuerde el fútbol moderno. Algunos llegarán con la ilusión de conquistar por última vez la gloria; otros simplemente buscarán despedirse del escenario más grande del planeta.  

Para quienes hemos vivido el fútbol desde las tribunas, los estadios o los micrófonos, resulta inevitable sentir cierta nostalgia. Porque estos nombres no representan solamente títulos, goles o estadísticas. Representan recuerdos. Son la banda sonora de nuestras madrugadas mundialistas, de las discusiones interminables sobre quién fue el mejor y de las emociones que solo este deporte es capaz de provocar.

Pero todo final trae consigo un nuevo comienzo.

Mientras los ídolos históricos preparan su última función, una nueva generación golpea la puerta. Jóvenes como Lamine Yamal, Endrick, Jude Bellingham y muchos otros están listos para asumir el protagonismo que durante años perteneció a Messi y Cristiano. El Mundial 2026 será el punto exacto donde se cruzarán el pasado y el futuro.  

Desde Bolivia observaremos esa transición con la misma pasión de siempre. Porque aunque nuestra selección no esté presente, el Mundial sigue siendo una celebración universal capaz de unir generaciones, países y sueños.

Quizás por eso este torneo tendrá un sabor distinto. No será solamente una Copa del Mundo. Será el último aplauso para futbolistas que nos enseñaron a maravillarnos cada fin de semana y que hicieron del fútbol algo más grande que un simple juego.

Cuando ruede la pelota en Norteamérica, comenzará una nueva historia. Pero también empezará la despedida de una generación irrepetible.

Y quienes amamos este deporte sabemos que, cuando caiga el telón, ya nada volverá a ser exactamente igual.