Observan su propuesta
Plan de Samuel: ven propuestas liberales, pero también una “apuesta” por el Estado
“Se hace referencia aún a la fuerte presencia del Estado (…). Lo positivo: la liberación de las exportaciones y la política de cielos abiertos, apertura a la inversión extranjera”, dice el analista financiero Jaime Dunn. “Una crítica que hago a la propuesta de Samuel es que hay que decir las cosas por su nombre: hay que acudir al FMI, pero su apoyo tiene condiciones”, asegura Juan Antonio Morales, expresidente del BCB.
Además de Morales y Dunn, los economistas Fernando Romero, Germán Molina y Antonio Saravia pusieron bajo el análisis el plan que presentó el político y empresario Samuel Doria Medina, bajo el nombre de “Samuel soluciones”, el pasado 8 de octubre.
“Tenemos que devolverle los dólares al país en 100 días; en ese plazo se debe eliminar el mercado paralelo y restablecer un solo tipo de cambio que asegure que los dólares vuelvan a Bolivia”, planteó el dirigente de Unidad Nacional.
Los analistas ven algo de estatismo en la propuesta de Doria Medina para salir de la crisis económica y poca claridad acerca de la reducción del gasto corriente del Estado. Otros señalan que lo más liberal de la oferta tiene que ver con la liberación de las exportaciones y la política de cielos abiertos, pero que el plan va en la senda correcta.
Las cinco propuestas centrales de Doria Medina son: 1) Estabilizar la economía y resolver la escasez de dólares, el problema del tipo de cambio y devolver los dólares al país en 100 días. 2) Autonomías económica y cogestión de las regiones con el Estado de los recursos naturales. 3) Cuidar el dinero de los bolivianos. 4) Una Bolivia abierta, con ideas nuevas y modernas. 5) Un país en el que importe el mérito.
1.- Escasez de dólares
Para el economista Antonio Saravia, se busca resolver el problema en 100 días con préstamos, pero esto no soluciona nada, porque el problema de la escasez de divisas es el gasto fiscal del Estado.
El país acabó con los dólares porque se comió las Reservas Internacionales Netas (RIN), producto del arrastre de 11 años de déficit fiscal, indica.
Saravia considera que para corregir el gasto se debe eliminar la subvención a los hidrocarburos, reducir a 50% el aparato estatal con el despido de 200 mil empleados, para evitar que el Estado se siga comiendo dólares.
Para el presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Fernando Romero, una de las soluciones también pasa por reducir el gasto, porque incluso con un déficit fiscal cero, si no se resuelve el otro problema, las cosas no cambiarán y se seguirá con falta de divisas.
Para Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB), el paquete de estabilización propuesto por Doria Medina está en buena dirección, pero falta desarrollar más detalles. Por ejemplo, conocer qué va a pasar con la tasa de interés, qué va a pasar con los créditos del BCB al Gobierno.
“El BCB debe dejar de prestar al sector público en el cumplimiento de la Ley del BCB. Lo negativo es que se volcó contra las Reservas Internacionales Netas (RIN) y parte de la pérdida de las RIN fue por la expansión del crédito del BCB al Gobierno y al Sector Público No Financiero”, precisa.
2.- Autonomías y cogestión
El analista financiero Jaime Dunn opina que en Bolivia la palabra autonomías en algunas regiones resulta una mala palabra, y la propuesta solo trata de decir algo sin vulnerar sentimientos de los que están a favor y en contra.
Asegura que, más que el nombre, se debe ver qué es lo que se busca lograr con la idea de cogestión y que lo mejor hubiese sido elaborar una lista de aquellas atribuciones que podrían tener las regiones.
3.- Cuidar el dinero
Para Saravia, la regla tendría que ser reducir “el gasto público de tal forma que el Presupuesto General del Estado nunca represente más del 30% del PIB (actualmente representa el 80% del PIB)”.
Bajo esta regla, el Gobierno no necesita bajar su gasto, solo necesita incrementar su ingreso recolectando más impuestos para poder seguir gastando lo que se tiene. El déficit fiscal es un problema, sí, pero el problema mayor es el gasto, añadió.
4.- Bolivia abierta
Para Dunn, esta es la medida más liberal de la propuesta de Samuel, porque apunta a liberalizar las exportaciones, establecer una política de cielos abiertos en el sector aéreo, atraer inversión extranjera y es algo que se debe apoyar.
5.- Méritos
Romero opina que es importante el ingreso al sector público por méritos, pero más allá de que pueda ser positivo, considera que lo que necesita el Estado es reducir el número de empleados para bajar el gasto.
Saravia, al respecto, sostuvo que es evidente que tiene más sentido contratar con base en el mérito que con base en cualquier otra característica, pero ese no es el problema fundamental. “¡El problema fundamental es que debemos dejar de contratar!”, subraya.
En ese sentido, indica que Doria Medina tendría que hablar de despidos y de estrategias para que esos despidos no causen conflictos sociales en lugar de contrataciones.
¿Más o menos Estado?
Dunn opina que, en general, la propuesta de Doria Medina aún pone énfasis en el rol del Estado, cuando habla de la explotación del litio, hidrocarburos y recurrir a créditos para solucionar en 100 días los problemas.
“No da ninguna señal que esos recursos sean impulsados por el sector privado. Hay que alejarse del Estado como protagonista de la economía y de los recursos naturales como principal fuente de ingreso”, apunta.
Morales coincide en la necesidad de dar un mayor protagonismo a la inversión extranjera en sectores estratégicos. “En el caso del litio debe dejarse al sector privado la iniciativa; las exportaciones de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) han sido menores que las de carne. Hay que agarrar al toro por las astas y ver qué se puede hacer con YLB y probablemente la solución sea la llegada de buenas empresas e inversionistas de calidad, no aventureros, sino empresas serias, pero para ello se necesitan varias condiciones”, recalca.
Lo mismo debe ocurrir en el sector hidrocarburos, en el que se necesita mayor inversión en exploración para reponer las reservas.
Antonio Saravia, economista
“Nuestro mayor problema económico es fiscal”
Prestarse plata no soluciona nada, solo patea el problema hacia adelante y lo puede incluso hacer peor. Samuel y los demás políticos tienen que entender que nuestro mayor problema económico es fiscal.
No tenemos dólares porque nos comimos las reservas internacionales, y nos comimos las reservas internacionales porque llevamos 11 años consecutivos de déficits fiscales que se cubrieron con emisión del Banco Central a contraparte de las RIN, y, claro, llevamos 11 años consecutivos de déficits fiscales porque el Gobierno gasta demasiado.
Se debe eliminar el subsidio a los hidrocarburos, eliminar las empresas públicas (todas, a menos que podamos privatizar alguna de ellas, pero serán las menos), se debe reducir significativamente el tamaño del Estado (yo he propuesto hacerlo al 50% y eso implica echar a la calle a unos 200 mil empleados públicos, si no más), se debe cerrar la mitad de los ministerios, etc. Samuel propone renovar el proyecto del litio y re-encauzar el del gas, pero dándole más poder y participación a las regiones. La verdadera solución acá es cambiar la Constitución para permitir que esta actividad económica no sea de exclusiva potestad del Estado y pase a manos privadas. ¿Cuesta tanto decir que YPFB y YLB deben privatizarse?
La regla tendría que ser “se reducirá el gasto público de tal forma que el Presupuesto General del Estado nunca represente más del 30% del PIB (actualmente representa el 80%). Estoy convencido de que Samuel tiene, como todo socialista, buenas intenciones, pero malas ideas. Sin una propuesta liberal que acabe decididamente con el modelo estatista que nos ha llevado a la miseria, Bolivia no podrá salir jamás del subdesarrollo.
Lo positivo: abrirse al mundo liberando las exportaciones. Genial, perfecto. Pero ¿por qué no liberar las importaciones también?
Aquí lo que se tendría que decir es que las familias bolivianas podrán comprar lo que quieran, de donde quieran y sin pagar un peso de aranceles.
Jaime Dunn, analista financiero
“Hay que alejarse del Estado como protagonista”
Cuando Samuel propone mayor endeudamiento para salir de la crisis, solucionar todo en 100 días, pedir dinero por todos lados, cuando dice que se van a explotar los recursos naturales, litio, hidrocarburos, se hace referencia aún a la fuerte presencia del Estado.
No da ninguna señal que esos recursos sean impulsados por el sector privado. Hay que alejarse del Estado como protagonista de la economía y de los recursos naturales como principal fuente de ingreso.
Bolivia, en mi criterio, busca algo diferente. Quiere más presencia privada, libre mercado, libertades, seguridad jurídica, respeto a la propiedad privada, que se reconozca que este es un país de pequeños emprendedores, donde todas las personas puedan hacer lo que vean conveniente en el marco de la ley y que nadie les dé permiso para hacer algo. Es libertad económica, debe venir con mayores autonomías y descentralización, donde los recursos naturales no sean lo central de la economía.
La pregunta es quién ofrece algo diferente o al menos un poco diferente del modelo del MAS, quién está totalmente contrario a eso, o quién cree que hay que mejorar.
Los keynesianos son los únicos economistas que se animan a hacer predicciones y poner plazos al comportamiento humano, y yo considero que poner fechas demuestra un alto nivel de arrogancia sobre variables que son resultado del comportamiento individual. En el caso de las autonomías, la propuesta apunta más a una cogestión. Lo mejor sería elaborar una lista de las atribuciones que las regiones podrían tener.
Lo positivo: la liberación de las exportaciones y la política de cielos abiertos, apertura a la inversión extranjera, que no se gastará más de lo que se tiene. Es lo más liberal de la propuesta de Samuel y eso está bien y se debe apoyar y donde habrá coincidencia. Por eso Samuel juega más al medio, por eso muchos creen que el mensaje es estatista, incluso la agencia de compras, es otra medida donde se prioriza al Estado.
Juan Antonio Morales, expresidente del BCB
“La propuesta es correcta, falta ver detalles”
Samuel, con su propuesta, está en la dirección correcta, liberalizar las exportaciones, la política de cielos abiertos, incentivas el turismo.
Debe trabajar en el detalle cómo se haría, agarrarse con 100 días para resolver la escasez de dólares es un poco arriesgado, porque no se sabe muy bien en cuánto tiempo se puede llegar a tener una solución. Pero la idea de ir hacia una unificación cambiaria es correcta.
Faltan más detalles, por ejemplo, falta conocer qué va a pasar con la tasa de interés, qué va a pasar con los créditos del BCB al Gobierno. El BCB debe dejar de prestar al sector público en el cumplimiento de la Ley del BCB. Lo negativo es que se volcó contra las Reservas Internacionales Netas (RIN) y parte de la pérdida de las RIN fue por la expansión del crédito del BCB al Gobierno y al Sector Público No Financiero.
Y ahora que las RIN están en descenso, hay el peligro de la inflación que producen esos créditos. No se debe olvidar la experiencia de 1985, cuando gran parte de la inflación se explicaba por créditos del BCB al Gobierno.
Una crítica que hago a la propuesta de Samuel es que hay que decir las cosas por su nombre, hay que acudir al FMI, pero su apoyo tiene condiciones, y muchas de esas condiciones aun así no fueran del FMI, se necesitan aplicar para estabilizar la economía.
El mercado abierto tiene la ventaja de que se gana eficiencia, competitividad, pero hay que tener en cuenta los aspectos de equidad y ese es el gran debate, cómo conciliar eficiencia con justicia social.
En el caso del litio, debe dejarse al sector privado. Hay que agarrar al toro por las astas y ver qué se puede hacer con YLB y probablemente la solución sea la llegada de buenas empresas e inversionistas de calidad, no aventureros, sino empresas serias, pero para ello se necesitan varias condiciones. Lo mismo en el gas natural, se debe atraer inversión privada extranjera. Bolivia apuntaba a ser el segundo productor de la región.
Fernando Romero, economista
“La propuesta no apunta a bajar el gasto”
Es poco factible resolver el problema de una década en 100 días, porque no solo existe contexto económico, sino político y por eso se ha derivado en problemas de escasez de carburantes y diésel. El turismo no va a sustituir la venta de recursos naturales y no es de corto plazo, y préstamos del FMI solo se resolverán en forma temporal. Se debe hacer una reforma y bajar el gasto público y eso genera problemas económicos, políticos y sociales, y no se lo hará.
Atraer inversión extranjera directa es importante, abrir las exportaciones, pero se necesita una nueva ley de Inversiones e Hidrocarburos; estabilidad económica, política y social. Nadie va a invertir si hay paros y bloqueos.
Se sigue apostando al Estado, para que haya autonomía debe existir una profunda reestructuración político-social normativa, pensar en un Estado federado. En el papel hay autonomías, pero hay dependencia del centralismo y la propuesta no es viable.
Bajar gasto público o reducir déficit, se puede llegar a déficit cero, pero eso no significa que se reduzca el gasto público. Se debe bajar gasto elevado, y gastar de manera óptima. Una cosa es gastar en infraestructura que genera efecto multiplicador, no en un puente que no une nada.
Liberar exportaciones, economía libre, más derechos, seguridad jurídica y económica, es importante, pero no será a corto plazo. Para atraer inversión, Bolivia no es atractiva, no solo por los desequilibrios económicos sino políticos y sociales. Hay que reformar varias normas que son un obstáculo.
La propuesta de Samuel es estatista porque se basa en lo que va a hacer o dejar de hacer el Estado; no se da un mayor rol al sector privado, no se da las condiciones, parece una propuesta socialista.
Sí se debe invertir en educación y salud, desarrollar recursos humanos; pero se debe abandonar el patrón primario y exportador, y apuntar a desarrollar recursos humanos, ciencia y tecnología.
Germán Molina, economista
“Se necesitará ajustar la CPE y eso es difícil”
En el corto, mediano y largo plazo los riesgos económicos y financieros son las restricciones de las fuentes de financiamiento a los desequilibrios fiscales mediante créditos del Banco Central de Bolivia, desgaste del stock de reservas internacionales netas y elevado endeudamiento externo e interno, que además las calificadoras de riesgo colocan a Bolivia como país de alto riesgo para la inversión extranjera y peligro que ingresemos en default.
Samuel propone 1.- Estabilizar la economía y resolver escasez de dólares, el problema del tipo de cambio. Devolver los dólares al país en 100 días.
Para esto: a) Se recurrirá a ayuda internacional. b) Se desarrollará el turismo. c) Se atraerán inversiones para desarrollo del litio. d) Se recuperará el rol del país exportador de gas e impulsar inversión.
La estabilización de la economía y resolver la escasez de dólares en 100 días es inviable en el corto plazo, porque, de llegar a la Presidencia, se tendrá que primero poner en orden la casa y el país, solucionar varias cuentas económicas pendientes.
Además, lo más complicado es que se necesitará modificar la Constitución y eso es muy difícil encarar en el corto plazo.
Lo mismo ocurre con las autonomías y cogestión. Es una propuesta inviable, porque se requiere promulgar una ley que evite que los excedentes de los recursos naturales se destinen exclusivamente a salud y educación.
Es más ventajoso constituir un fondo soberano con los recursos que genera el país, para utilizarlos en períodos de crisis, pero únicamente los rendimientos de dicho fondo.
Los planteamientos de Samuel que sí tienen viabilidad en su aplicación son la política de cielos abiertos y liberalización de las exportaciones.
Lo mismo sucede con la propuesta de gastar solo lo que se tiene y la contratación de personal para el sector público en función al mérito y que esto no sea en función a la militancia política.