Villa Tunari, “zona roja”
Aguilera: Tráfico de armas tiene como destino el narcotráfico, contrabando y el Trópico de Cochabamba
El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, informó que los casos de tráfico de armas reportados en los último 11 meses, tenían como destino final facilitar actividades de narcotráfico, contrabando y actos violentos que desestabilizaron el orden público.
Apuntó a los hechos ocurridos durante los bloqueos de caminos en el trópico de Cochabamba y la masacre de Pucamayu, motivada por una venta fallida de fusiles militares.
Aguilera aseguró que la internación ilegal de armamento tiene un claro objetivo: combatir, y dar de baja, a las fuerzas de seguridad del Estado.
Mencionó que una de las “rutas comprometidas” en la internación ilegal de armas es la densa frontera boliviana paraguaya, con destino final del Trópico de Cochabamba y una zona específica en esa región, el municipio de Villa Tunari, bastión político del MAS y de su expresidente, Evo Morales.
Según el “mapa del narcotráfico” del Ministerio de Gobienro, Villa Tunari es considerada zona roja, debido a que, hasta octubre de 2024 se localizó y destruyó un 70% más de fábricas y laboratorios de elaboración de droga, que en los 12 meses de 2023. El 90% de ellas en la provincia Chapare de Cochabamba.
De acuerdo con los datos estadísticos de la fuerza antidroga, a los que Visión 360 accedió, en los últimos 10 meses se destruyeron 1.469 factorías de droga, de las cuales 34 corresponden a laboratorios de cristalización, otras 51 eran laboratorios de reciclaje y 1.384, fábricas de pasta base de cocaína.
“El armamento y el narcotráfico están vinculados con Villa Tunari, donde se ha ejecutado la mayor cantidad de operaciones antidroga, lo que demuestra que, efectivamente, existe la intención y el interés de combatir a las fuerzas policiales a través del empleo de estas armas (que) son utilizadas como moneda de cambio en operaciones de drogas”, informó Aguilera, citado por ABI.
Los informes de inteligencia policial en el Trópico de Cochabamba confirmaron que las armas son empleadas para proteger cargamentos de droga, intimidar a comunidades y operar contra la fuerza pública.
Además, remarcó el titular de Régimen Interior y Policía, su proximidad con rutas fronterizas facilita el ingreso de armamento de contrabando desde países vecinos, consolidando a la región como un foco de interés para grupos criminales
Bolivia, como país con fronteras extensas y regiones de difícil acceso, enfrenta grandes desafíos para controlar el ingreso y la circulación de armas ilegales. Las autoridades han destacado la necesidad de cooperación internacional, especialmente con países vecinos, para combatir este flagelo y evitar que se agraven sus consecuencias.
En esta región, la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) ha intensificado su presencia, ejecutando operativos orientados a desmantelar fábricas clandestinas y laboratorios que procesan pasta base y cristalizan clorhidrato de cocaína para el tráfico internacional.
En el Trópico, además, se han paralizado por casi 200 días las tareas de erradicación de coca, materia prima para la elaboración de cocaína, por una vigilia instruida a las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba por su presidente, Evo Morales.
Estas federaciones, históricamente controladas por el expresidente Morales, son una de las principales zonas de producción de hoja de coca en el país.
Desde el inicio de la gestión del presidente Luis Arce, Bolivia ha mantenido un promedio anual importante de hectáreas de coca erradicadas: 9.458, en 2021; 10.260, en 2022; y 10.302, en 2023.
Hasta noviembre de este año, la cifra ya superó las 8.000 hectáreas y se prevé que se alcanzarán las 10.000.
Las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba han sido un foco de conflicto en la erradicación de cultivos excedentarios, ya que la región cuenta con una producción que supera las cuotas legales.
Contrabando
Hasta noviembre de este año, de acuerdo con informes oficiales del Ministerio de Defensa, 18 militares murieron en diversos enfrentamientos contra contrabandistas y al menos otros 50 resultaron heridos.
“Estos contrabandistas no son personas comunes, son delincuentes que están dedicados a este accionar”, explicó en su momento el viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Amílcar Velásquez.
Además, los contrabandistas arreciaron la violencia hacia los funcionarios estatales de control fronterizo en todas las zonas limítrofes del país. El multimillonario negocio del contrabando ha convertido a cualquier zona de seguridad fronteriza en altamente riesgosa para el personal de control militar, policial o civil.
Son frecuentes las agresiones contra los integrantes del Comando Estratégico Operativo de Lucha Contra el Contrabando (CEO).
Estos incidentes son cada vez más recurrentes y con saldos lamentables, como cuando los vehículos de control son embestidos por camiones de alto tonelaje que transportan mercadería ilegal, mientras sus grupos de seguridad disparan contra las fuerzas del Estado.
En abril de este año, contrabandistas en rutas hacia territorio boliviano se enfrentaron con armas de fuego en un puesto oficial de carabineros de Chile, en la población chilena de Chungará.
El Gobierno boliviano reforzó en los últimos meses los controles en las fronteras para evitar el contrabando hacia países vecinos de combustibles, que tienen subvención estatal, y alimentos que se venden a un precio mayor en el exterior.
Control
De enero a noviembre de este año, la fuerza pública ejecutó 50 operativos específicos en el trópico de Cochabamba, en los que se lograron importantes decomisos de armas y sustancias controladas.
La Policía reforzó también los denominados “puntos críticos” en los 6.000 kilómetros de fronteras con tecnología de vigilancia avanzada y en estrecha colaboración con la Aduana Nacional y las Fuerzas Armadas.