lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 23-02-2025

“Talento humano”

Hay alrededor de 36.600 efectivos policiales en todo el país y lo que se necesita, de una vez por todas, es rescatar al verdadero “talento humano” de la institución, para que no se contagie de los elementos putrefactos.
lunes 24 de febrero de 2025

El excomandante de la Policía y actual viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, es el responsable de haber acuñado este calificativo para referirse a los miembros de la Policía Boliviana. Lo mencionó insistentemente cuando ocupó el principal cargo de esta institución y heredó esta práctica el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo.


Partiendo de que talento significa inteligencia y capacidad de desempeño (“Persona inteligente o apta para determinada ocupación”, refiere la tercera acepción de la RAE), el concepto nos llevaría a pensar que la Policía tiene un personal inteligente y “apto” para cumplir con las funciones que le designan la Constitución Política del Estado (CPE) y la Ley 734.


La CPE establece que “La Policía Boliviana es una fuerza pública que debe defender la sociedad, mantener el orden público y hacer cumplir las leyes”, mientras que la Ley 734 dispone que “La Policía Nacional es una institución fundamental del Estado que cumple funciones de carácter público, esencialmente preventivas y de auxilio, fundada en los valores sociales de seguridad, paz, justicia y preservación del ordenamiento jurídico que en forma regular y continua, asegura el normal desenvolvimiento de todas las actividades de la sociedad”.


No vamos a generalizar, pero ¿será que la Policía Boliviana está llena de talento humano? ¿O será que el talento humano es minoría en medio de agentes corruptos y delincuentes, que incumplen la ley en lugar de hacerla cumplir? 


Lastimosamente, la imagen que tiene esta organización está por los suelos y lo del “talento humano” queda nomás como una frase que intenta lavarla, cuando lo que requiere es una cirugía a fondo, una reforma que devuelva el respeto que merece esta institución creada el 24 de junio de 1826 por el Mariscal Antonio José de Sucre, aproximadamente un año después de la Declaración de Independencia de Bolivia.


La semana que concluye conocimos dos ejemplos de lo que ocurre con algunos miembros de la Policía. Un capitán, que cuando era teniente había sido denunciado por un investigador chileno por intercambio de droga por vehículos robados, fue acribillado en su casa con 15 disparos y un policía que extorsionó a un joven en Puerto Pailas fue interceptado por un periodista con el fruto de su extorsión en las manos (dos celulares de alta gama y Bs 7.000). 


El primer caso aún se encuentra en investigación y el Gobierno sostiene que  el oficial fue víctima de una banda de sicarios que ya actuó en otros casos, mientras que el otro fue detectado en flagrancia.
El investigador de Carabineros de Chile, Óscar Valdez, dijo que contabilizó  al menos 130 policías vinculados con robos de autos en Chile que hasta la fecha siguen en funciones.


Mientras ocurrían los dos casos antes citados, de seguro se pagaban decenas, o centenas, de “mordidas” en el resto del país. Y no es un exceso decir ello, basta ver lo que ocurre con la inspección técnica vehicular o con las grampas en los motorizados.


A principios de año, el condecorado sargento Brian C. Ch., golpeó brutalmente a su expareja en una calle de Oruro y fue dado de baja. Y un sargento asignado a la Estación Policial Integral (EPI) Nº 3, en esa misma ciudad, fue acusado de haber violado a una menor de 16 años dentro de una patrulla. Hay cientos de casos, entre los que destacan varios altos mandos comprometidos con el narcotráfico.


De acuerdo con un informe del Ministro de Gobierno, el año pasado 307 policías fueron dados de baja y, en lo que va de su gestión, 1.394. 


Hay alrededor de 36.600 efectivos policiales en todo el país y lo que se necesita, de una vez por todas, es rescatar al verdadero “talento humano” de la institución, para que no se contagie de los elementos putrefactos y se recupere el respeto y la confianza en el “verde olivo”. En 2019 hubo una oportunidad , pero se la desperdició . Esperemos que el próximo gobierno haga algo para que las cosas cambien y la Policía limpie el uniforme.

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