lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 03-08-202

200 años de historia y desafíos pendientes

El Bicentenario debería ser una oportunidad para revisar el camino recorrido, entender nuestras deudas históricas y definir con claridad la nación que queremos seguir construyendo.
domingo 03 de agosto de 2025

Este miércoles 6 de agosto de 2025, Bolivia cumple 200 años de independencia. Dos siglos marcados por conquistas, derrotas y persistencia, que encuentran al país en una situación de crisis e intensa disputa política, que prácticamente ha opacado todos los festejos. Sin embargo, más que una fecha conmemorativa, el Bicentenario debería ser una oportunidad para revisar el camino recorrido, entender nuestras deudas históricas y definir con claridad la nación que queremos seguir construyendo.

Bolivia nació en 1825, producto de una guerra de independencia que dejó una nación diversa, extensa y frágil. Desde entonces, su historia estuvo atravesada por inestabilidad política, pérdidas territoriales y profundas desigualdades sociales. No obstante, pese a esas adversidades, no desapareció y se reinventó una y otra vez.

El siglo XIX fue testigo de un Estado en construcción, debilitado por continuos cambios de gobierno y conflictos internos. El siglo XX trajo transformaciones decisivas, como la Revolución Nacional de 1952 que abrió paso a reformas sociales profundas, o el retorno a la democracia en 1982, que marcó un punto de inflexión en la vida política del país. Luego llegó el salto de la República al Estado Plurinacional que, si bien marcó importantes logros para la inclusión de sectores antes marginados, también profundizó, en vez de sanar, algunas heridas entre bolivianos.

Ni los avances económicos ni los cambios institucionales lograron resolver problemas estructurales que aún persisten: pobreza, corrupción, mucha corrupción, y falta de oportunidades.

En estos 200 años, Bolivia también mostró su capacidad de resistencia. Pese a la pérdida de la salida soberana al Pacífico, la Guerra del Chaco, las dictaduras militares y las recurrentes crisis económicas, como la actual, el país se sostuvo gracias a su diversidad cultural y al esfuerzo de millones de ciudadanos que, pese a todo, aman su tierra.
El Bicentenario llega en un contexto complejo. La crisis política de los últimos años, la desaceleración económica, la presión sobre los recursos naturales y la creciente migración plantean desafíos urgentes. Sin embargo, también hay oportunidades: el litio y otras riquezas estratégicas, el potencial agrícola e industrial y una población joven que puede convertirse en motor de cambio si encuentra condiciones para desarrollarse.

Celebrar los 200 años no puede reducirse a actos oficiales ni a discursos solemnes. Es necesario asumir que esta fecha debe servir como punto de partida para la construcción de un nuevo pacto social. Un país que no garantice justicia independiente, educación de calidad y un modelo económico sostenible corre el riesgo de repetir los mismos errores de su pasado.

Bolivia ha llegado hasta aquí con esfuerzo, pero el Bicentenario no es un punto de llegada, sino de partida. Es una invitación a mirar hacia delante con realismo y compromiso.

La historia de estos dos siglos demuestra que el país nunca ha sido derrotado definitivamente. Esa misma fuerza, ahora, debe traducirse en políticas que cierren las brechas sociales, fortalezcan las instituciones y generen confianza en el futuro.

Los próximos 200 años dependerán menos de las conmemoraciones y más de las decisiones que hoy se tomen. Bolivia sigue siendo una nación con profundas heridas, pero también con enormes posibilidades. El Bicentenario debe servir para recordarnos que la independencia no fue solo un acto histórico, sino una tarea que aún está en construcción.

Visión 360 celebra los 200 años de Bolivia con esta edición dedicada en su integridad a la fecha, que recuerda desde distintos ángulos el camino recorrido por los bolivianos en este tiempo y se presenta con una portada elaborada con el uso de la inteligencia artificial (la herramienta del presente y del futuro) con la imagen de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, el Libertador.

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