2024-10-13

Editorial 13-10-2024

Servidores que metan goles

Alentamos que esta propuesta se replique en todos los frentes que buscarán la Presidencia en las próximas elecciones nacionales, incluido el MAS, porque si el país tiene a los mejores bolivianos en el aparato público seguramente avanzará por mejor rumbo.

En las últimas dos semanas la batalla oficialista dio un giro probablemente decisivo para los resultados de las elecciones generales de 2025. “Arcistas” y “evistas” saltaron a la yugular de sus líderes, mostrando que su objetivo principal en este momento no es la continuidad del proyecto político, sino conducir el Gobierno que, entre otras cosas, se ha convertido en una tremenda agencia de empleos en la que está infravalorada la capacidad y la experiencia profesional.


Yessica Villarroel Caraballo, una de las protagonistas que más polémica causó en esta vergonzosa batalla masista, contó que su presunta relación con el jefe de Estado comenzó cuando fue citada para ocupar un cargo en la administración pública, y no de consultora o profesional (que no lo es) sino de viceministra de Deportes. 


Por lo que ella dijo, tenía los méritos suficientes para asumir ese puesto, que es el que sigue en jerarquía al de un ministro de Estado. ¿Cuál es el mérito que ella considera que la hace merecedora de un cargo de ese nivel? “El respaldo de los nueve departamentos”, explicó.


Lo que quiso decir, está claro, es que tenía avales políticos en los nueve departamentos del país, seguramente de las regionales del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de sindicatos oficialistas. No se refirió a títulos, ni a experiencia laboral, ni a capacidad comprobada para desenvolverse en esa área. Y lo dijo con la misma naturalidad con la que ahora se reparten los cargos en la administración pública. “Presenté mi carpeta, como cualquier ciudadano”, afirmó, quien en sus chats que luego hizo públicos, escribe con una ortografía de estudiante de primaria.


El problema no es ella ni sus aspiraciones, ni su preparación, ni cómo escribe; el problema es que los cargos en el aparato del Estado no pasan por la capacidad, sino por el aval político, el padrinazgo y los vínculos de sangre. El problema es que ya hemos naturalizado ello y que los jóvenes, antes que capacitarse y estudiar más y más para demostrar su valía en una fuente laboral estatal, ahora optan por hacer campaña, formar parte de los cuadros políticos y acumular avales, fotos con los jefes políticos y todo lo que sirva para postular a un cargo.


Y no es que esta práctica sea reciente y exclusiva del Gobierno central, es de siempre y se repite en niveles locales, pero sin duda desde hace 18 años se profundizó en el Ejecutivo hasta llegar a niveles de putrefacción tal, que podemos decir que los funcionarios (la mayoría, no todos) pasaron de ser servidores públicos a descalificados miembros de grupos de choque que se levantan a marchar o hacer cosas peores cada vez que suena el pito del jefe de turno. 


Se ha hecho práctica del Gobierno la exigencia del aval político para acceder a un cargo en el aparato del Estado y se ha reemplazado el cuoteo partidario que había antes con el cuoteo político-sindical. Incluso, en la última gestión, se aplicó una política de veto para las personas que trabajaron durante el gobierno de Jeanine Añez, sin importar si lo hicieron por respaldo a esa gestión o simplemente por necesidad y capacidad. Porque sí, y es bueno que lo sepan los políticos, hay miles de bolivianos que simplemente quieren crecer profesionalmente para mejorar sus ingresos cumpliendo al 100% en el lugar donde les toque desempeñar funciones, porque no todos son fanáticos, ni militantes, ni aduladores por conveniencia de azules, verdes, rojos o morados.


Por ello, destaca una de las propuestas que en la semana lanzó el empresario y político Samuel Doria Medina en su plan de “Soluciones para Bolivia”: el retorno del mérito como criterio de selección de los funcionarios en el sector público.


Alentamos que esta propuesta se replique en todos los frentes que buscarán la Presidencia en las próximas elecciones nacionales, incluido el MAS, porque si el país tiene a los mejores bolivianos en el aparato público seguramente avanzará por mejor rumbo. Con sus distancias, es como en el fútbol, se trata de elegir a los mejores para que metan goles, no a los más fanáticos del club que tienen dos pies izquierdos.

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