lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 15-5-2025

El rito sangriento del bloqueo

Es cierto que los bolivianos atravesamos un momento más que difícil por la falta de combustibles y dólares, y por la descontrolada inflación, y todos protestamos por ello, pero no son los bloqueos ni la renuncia del Presidente lo que resolverá el problema y devolverá la paz al país.
domingo 15 de junio de 2025

Antes de desaparecer hace ocho meses para evitar su aprehensión en un caso en el que es acusado por terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, el exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, explicó en un canal de televisión, casi extasiado, cómo funciona lo que denominó “el rito del bloqueo”. 


Dijo que este se alimenta de sangre para terminar con la defunción del poder, que es lo que justamente ahora quieren el ex presidente Evo Morales y sus seguidores, quienes bloquean las carreteras del país desde hace dos semanas, demandando la renuncia del presidente Luis Arce Catacora. Lo que buscan es la defunción del poder.


“El rito de los bloqueos es un rito gradual, no es de la noche a la mañana (que) vamos a hacer cinco puntos de bloqueo. ¿Y cómo se alimenta el rito del bloqueo? Desafortunadamente, se alimenta a través de la sangre (…) Cuando hay compañeros que son golpeados, heridos, asesinados, el bloqueo termina siendo, prácticamente, el rito de defunción del poder”, afirmó en esa ocasión Quintana, uno de los principales operadores del “evismo”.


Entonces los seguidores del expresidente y líder de los cocaleros del Chapare cumplían un bloqueo que se extendió por 24 días y dejó al país pérdidas por más de dos mil  millones de dólares, según cálculos del Ministerio de Economía. Las principales demandas eran la validación del congreso de Lauca Ñ del MAS que el 4 de octubre de 2023 declaró a Morales como “único candidato” a las elecciones generales de 2025 y el levantamiento de los procesos judiciales iniciados en su contra, uno de ellos por trata y tráfico de personas. 


Ahora Bolivia soporta un nuevo bloqueo de los mismos sectores afines al expresidente, medida que el pasado miércoles ya se alimentó de sangre con el asesinato en Llallagua de cuatro policías y la muerte de un civil en la carretera Oruro-Cochabamba. No solo eso, el rito sangriento descrito por Quintana mostró esta vez claramente su rostro criminal. 


De acuerdo con información proporcionada por la Policía, dos jóvenes subtenientes fueron asesinados con disparos de arma de fuego y otro fue golpeado antes de que le hicieran estallar una dinamita en el abdomen. El cuarto uniformado murió a golpes y pedradas en la cabeza y el civil, presuntamente por el disparo de un arma de fuego.


Hay mucho más. Los bloqueadores arrojaron a un estudiante universitario desde un barranco de 30 metros y lo dejaron en terapia intensiva, ingresaron a la población de Llallagua y quemaron una estación policial, saquearon algunas viviendas y luego cortaron el agua a sus habitantes. Los bloqueos dejaron más de 100 heridos en Potosí. 


Luego el Gobierno informó que entre los bloqueadores de Llallagua actuaron hombres armados presuntamente financiados por narcotraficantes y contrabandistas que operan a sus anchas en esa zona, desde su centro de operaciones, un poblado llamado México Chico.


O sea, criminales en todo el sentido de la palabra, que deben ser identificados y sancionados cuanto antes por las autoridades, antes de que su forma de vida contagie a otros bolivianos que luego pretendan formar colonias que después actúen como territorios independientes. No solo eso, tal como anunció el Ministerio Público, las investigaciones no deben parar hasta dar con los actores intelectuales.


Es cierto que los bolivianos atravesamos un momento más que difícil por la falta de combustibles y dólares, y por la descontrolada inflación, y todos protestamos por ello, pero no son los bloqueos ni la renuncia del Presidente lo que resolverá el problema y devolverá la paz al país, menos algún ritual que implique el derramamiento de sangre de los bolivianos.


La ruta para comenzar a buscar soluciones a los problemas que tenemos los bolivianos está en la elección general que se realizará en dos meses y dos días, y consideramos que todos podemos hacer el esfuerzo de esperar este tiempo cerrando el paso a posiciones radicales que solo traen luto a los bolivianos.

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