Editorial 07-07-2024
Morales rumbo a 2025
A los 64 años y con tres gestiones presidenciales en las espaldas, Evo Morales Ayma batalla desesperadamente por volver a la silla presidencial, incluso a costa de la unidad del partido que preside desde el 23 de julio de 1997.
El problema para coronar este objetivo es que, si bien la perpetuidad en la presidencia del Movimiento Al Socialismo (MAS) es posible, no lo es en el caso de la Presidencia del país. Así lo establece la Sentencia Constitucional 1010/2023 y esta semana se encargó de recordarlo el presidente Luis Arce Catacora.
En una entrevista con el diario español El País, dijo que, en 2017, Morales “se hizo habilitar” por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) alegando que la reelección es un derecho humano, algo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) desconoció mediante opinión consultiva OC 28/21 del 7 de junio de 2021.
En ella, la Corte IDH concluyó que la reelección presidencial indefinida no es un derecho humano autónomo, pues no cuenta con reconocimiento normativo en la Convención ni en la Declaración Americana. Estableció además que la reelección presidencial indefinida debe ser entendida como “la permanencia en el cargo de la persona que ejerza la Presidencia de la República por más de dos períodos consecutivos de duración razonable”, algo que Morales ya hizo.
Luego, a fines de 2023, el TCP, acogiendo la OC 28/21, eliminó la reelección indefinida anulando la sentencia constitucional que en 2017 había allanado el camino para una nueva postulación de Morales, pasando por alto la voluntad popular expresada un año antes en el referéndum del 21F.
Arce, con base en estos antecedentes, dijo que “la situación está clara”, aunque admitió que Morales está convencido de que puede ser candidato “por las buenas o por las malas”, se entiende que apostando para ello a la presión social.
Y es así, está convencido. En cinco días de la semana, entre lunes y viernes, el jefe masista se refirió cuatro veces a su derecho a ser candidato, en mensajes publicados en sus cuentas en redes sociales.
El lunes, aludiendo a las resoluciones del reciente encuentro del Foro de Sao Paulo, publicó que “proscribir al MAS-IPSP o inhabilitar a Evo ‘sería una afrenta en contra de los Pueblos Indígenas y el movimiento popular latinoamericanos’”. El mismo día cuestionó al presidente Arce por haber sostenido en la entrevista con El País que se encontraba inhabilitado. “Con qué facilidad miente a la prensa y al pueblo boliviano”, escribió.
Y luego se estrelló contra su exacompañante en el Gobierno, el exvicepresidente Álvaro García Linera, quien había abogado por una renovación de liderazgos partidarios y advertido que la continuidad del Estado Plurinacional se encontraba en riesgo, debido a la pelea entre Arce y Evo. “¿Acaso está de acuerdo con la proscripción del MAS-IPSP y con impedir mi participación democrática?”, cuestionó Morales.
El viernes escribió: “Mientras la crisis económica se ahonda y lastima a las familias bolivianas, vemos un gobierno indolente, obsesionado con apropiarse ilegalmente del MAS-IPSP y proscribir candidato”. Claro, se refirió a su candidatura.
Y es que una de las principales preocupaciones de Morales en la actualidad, como ocurre cada vez que hay elecciones desde 2005, es su candidatura. Y se muestra decidido a consolidarla aunque tenga impedimentos legales. ¿Con qué argumentos? En 2009 fue el nacimiento de un nuevo Estado y en 2019 el derecho humano a ser candidato. Ahora, habrá que ver.
En todo caso, queda esperar la palabra final del Tribunal Supremo Electoral, que es el organismo que debe autorizar las candidaturas rumbo a los comicios nacionales de 2025. Esperar, además, que Morales acepte esa decisión en caso de ser adversa a sus intereses y olvide la idea de buscar “por las malas” un espacio en la papeleta electoral 2025, ya que ello solo representaría más días de asfixia para el país.